Contra la ‘Kaleborroka lúdico-festiva’

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Hace unos días era la presentación del borrador de la Ordenanza de Convivencia y ayer, un plan contra el vandalismo. En esos dos pilares se fundamenta la mano dura del equipo de Gobierno capitalino que está dispuesto a acabar con la extendida creencia de que en la calle, vale todo.
Pintadas en cualquier lugar, bancos arrancados, papeleras tiradas, farolas que son diana de escopetas de perdigones o tirachinas, papel higiénico de servicios municipales convertido en confeti y serpentina, cristales rotos, inodoros arrancados, extintores de incendios vaciados para solaz de la concurrencia emulando nevadas en el mes de agosto, etc, son sólo algunas de las brillantes ideas que cada fin de semana implican, para su solución, un importante montante de las arcas municipales. Las autoridades locales y muchos ciudadanos tratan de explicarse, sin llegar a ninguna conclusión definitiva, las razones del alto nivel de kaleborroka lúdico-festiva; es decir, el alto nivel de actos vandálicos gratuitos que se producen contra los bienes públicos, y nadie encuentra una explicación coherente.
Ante esta situación el Ayuntamiento plantea un plan que se divide en cinco ejes, entre los que destaca la prevención de actos vandálicos a través de la sensibilización y concienciación ciudadana; la puesta en marcha de planes de limpieza de prevención y de choque; el impulso del arreglo y mantenimiento de pavimentos, calles, aceras y mobiliario urbano, y el incremento del número de efectivos policiales, gracias a la incorporación, en las próximas fechas, de 11 nuevos agentes al cuerpo, medida que se antoja como la más eficaz. Porque en el fondo, en nuestro país, sabemos que es la labor disuasoria la que tiene efectos más rotundos y por eso el refuerzo de la vigilancia nocturna, sobre todo, durante los fines de semana se configura como fundamental. Habrá que esperar a la puesta en marcha de este plan para conocer su efectividad pero, al menos, es de alabar que se intente poner freno a esa actividad delictiva que no tiene nada de baja intensidad.