Crisis como estribillo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
El comentario
LUIS VÁZQUEZ - Periodista
El otro día leía que este verano es el primero de muchos que vivirá el sueño de los justos sin una merecida canción del verano. No lo comparto.
En la piscina, en los periódicos, en los montes, en la radio, en las playas, en televisión, visitando monumentos, en los digitales, comiendo en restaurantes y chiringuitos, los gratuitos, disfrutando de parques temáticos, en aeropuertos no ha dejado de sonar el tema que como estribillo arrastra el término “CRISIS”.

Díganme, una vez finalizado para la gran mayoría el periplo veraniego, quien no ha compartido o escuchado un debate, conversación o discusión sobre la situación económica.

Ese ha sido el tema, sin duda, de este verano 2.008. La familia en torno a la mesa estudia las distintas opciones veraniegas y de fondo el tema de la crisis. Hotel con una estrella menos, coche en vez de avión, media pensión por pensión completa, el bañador del año pasado no te queda tan mal, hoy no salimos y mañana Dios dirá, ya queda menos para volver a casa y ya, en pleno combate con ese manido síndrome post-vacacional, lapidaria frase, que nos asegura un futuro esperanzador. ¡Qué poco hemos gastado!
Esta es una de las escenas más repetidas del verano con la canción de marras de fondo, haciendo buenos los síntomas que acompañan a la patología de una crisis. Una desaceleración de la que no se salva nadie. Hasta nuestros vecinos de la vieja Europa las están pasando “canutas”, mientras los analistas nos auguran un futuro en el corto plazo algo peor del presente que estamos padeciendo.

Sacando algo positivo de todo esto, que casi todo en la vida tiene cara A y cara B, uno se sorprendía de la facilidad con la que la gente, el pueblo, se maneja en términos económicos que hasta hace unos meses eran auténticos desconocidos. El euribor es un amigo con mala leche, la inflación como San Andrés viene cada mes y con peor cara, el precio del crudo en euros o dólares que no da tregua en las gasolineras a pesar de sufrir una caída en picado durante las ultimas semanas, la morosidad bancaria que tiene de los nervios a un sector que sin embargo no deja de sorprendernos con inacabables beneficios,…
Ya les digo que todo tiene dos caras, hasta la crisis. Y en medio de este dislate económico, la vuelta al cole. Libros, ropa de vestir, actividades extraescolares. Nuevo repecho económico para las maltrechas economías, todavía sofocadas y no recuperadas por el apretón del verano. ¿Quién dijo que este verano se despedía sin tema?

¿O habrá que aceptar que no somos ya tan sedentarios sino migrantes, como los pájaros, y con doble residencia y doble vínculo, urbanos y rurales a la vez?