Crónica de un calvario anunciado
01/10/2010 - 09:45
Ortiga
Saber que vas a perder tu trabajo no es nada fácil, pero si a ese trance complicado se le añade la incertidumbre, las cosas empeoran, tanto que incluso llega a afectar a la salud física y mental de los interesados. En la empresa de logística ATI, en Fontanar, llevan meses siendo testigos del derrumbe de la mano que les da de comer.
Primero comenzaron con los retrasos en los pagos de las nóminas, luego con la acumulación de meses sin cobrar y ahora, cuando ya saben que la empresa se ha declarado en quiebra, al menos 14 trabajadores tienen que seguir acudiendo día a día a sus puestos de trabajo, aunque no haya nada que hacer. No obstante, dado que ya han sido designados dos administradores que controlarán el proceso concursal, se ha podido establecer un mes de vacaciones retribuidas para la plantilla, algo que ha sido celebrado principalmente por estos trabajadores. Ahora que el fin está cerca, muchos se preguntarán si se hizo todo lo posible para sacar adelante una empresa que, según denunciaron los sindicatos hace unos meses, tenía una amplia lista de clientes. Quizás los socios no supieron ver el potencial económico y humano de ATI.