Cuatro días de agosto

04/08/2011 - 00:00 Charo Zarzalejos

 
La prima de riesgo, los intereses, los mercados, la deuda, el déficit, el BCE, las agencias de calificación crediticia... Esta selva de conceptos que poco a poco se van incorporando a nuestra cotidianidad han inundado estos cuatro primeros días de Agosto en los que no debía haber más que olor a nívea sin que nada ni nadie perturbara el buscado silencio de la tarde veraniega entregando las horas a vaciar la mente rebuscando el deleite de un buen libro. Han sido cuatro días aciagos. Y nada ni nadie nos garantiza que vayamos a tener otros cuatro días horribles. Está visto que los que prestan son los que mandan y los que prestan lo hacen no pensando en la realidad presente, sino en la expectativa de futuro, en lo que creen que va ocurrir pasado mañana. Todo indica que no las tienen todas consigo, que España no ofrece las grantías que ellos desean. Pero no es sólo España.

   No es España, ni Italia y quien sabe si la fuerte Francia. Esta es la realidad que los ciudadanos contemplamos atónitos y preocupados y desde una cierta distancia, me temo que nuestros políticos, además de preocupados, también están atónitos, desbordados por una realidad que desborda. La única buena noticia es la unidad de la clase política y de manera especial, la posición del líder del PP, huyendo de cualquier crítica al Gobierno y lanzando un mensaje de esperanza. Los expertos aseguran, aunque cueste creerlo, que estos gestos ayudaron a que la jornada de ayer jueves no fuera tan terrible como se esperaba. Aplaudí la decisión del Presidente de anunciar la fecha de las próximas elecciones. Vistos los acontecimientos quizás hubiera sido mejor callar o, por el contrario, convocar de inmediato. Desde el PSOE se asegura que no va a haber adelanto al adelanto. ¿Se acuerdan cuando se afirmaba que la legislatura se iba a agotar?. Pues eso. . .