Cuestión de tiempos
01/10/2010 - 09:45
JAVIER URRA
Entre semana los horarios laborales permiten sólo cenar juntos, los fines de semana muchos adolescentes y jóvenes se acuestan cuando amanece, se levantan para comer algo, vuelven al letargo y se repite el proceso.
Tanto adultos como jóvenes están muchas horas fuera del hogar llegando tarde a casa, ¿sabemos en qué actividades se encuentran insertos nuestros jóvenes? Nuestra radiografía social nos señala que entre los hijos de 15 a 17 años, hay más que llegan después de las 4 de la madrugada que antes de las 12 de la noche, este absoluto despropósito no se da en ningún país europeo, tampoco en los del sur como Portugal, Italia o Grecia. Esta distorsión horaria propicia un mayor consumo de drogas (incluída la ingesta masiva de alcohol de alta graduación), accidentes de tráfico, embarazos no deseados, conductas violentas, daños a la salud e imposibilidad para comunicarse con los padres.
Además los progenitores entienden que los gobiernos y el mundo capitalista con los horarios laborales que les imponen les imposibilitan educar a sus hijos. Antaño existía el pluriempleo del varón y la adscripción de la educación de los hijos a la madre, que estaba en casa. El padre varón actual está mucho más en casa y comparte actividades, entre ellas la educación de los hijos.
Vayamos a los datos, el 26% de los españoles cree que el principal problema de los hijos es la falta de tiempo que les dedican los padres. Mafalda aludía a la expresión no tengo tiempo como una mentira que a los adultos les suele funcionar. A veces (no pocas) los padres llegan tan cansados a casa que transmiten he tenido un día de perros, no me vengáis con problemas y se escudan tras la lectura del periódico o el visionado de la T.V. Si Vd. padre no sabe realmente cuales son los amigos de sus hijos, qué le motiva y preocupa, algo falla, algo grave en la relación.El 33% de los hogares en los que hay hijos menores de 14 años cuentan con alguien que no siendo el padre ni la madre los cuidan, dados los prolongados horarios laborales. Hay niños que sólo hablan con cotidianeidad con la señora que está en la casa (ya sea la abuela, o proveniente de República Dominicana).
Hay chicos y chicas denominados niños llave que llegan a casa a las 13 o 15 horas y no ven al primero de sus padres hasta las 20 o 21 horas. Niños solitarios que se convierten en adictos a las pantallas y ello por dificultades de relación, por carencias en la integración con los iguales, pero sobre todo por ausencia de los padres. También nos encontramos con los designados como niños agenda, tampoco tienen posibilidad de comunicarse con sus padres, pues cuando no están en el colegio, están en el conservatorio, en otro momento aprendiendo idiomas o montando a caballo o practicando artes marciales. Estresados y sin tiempo.Los niños y los jóvenes precisan modelos correctos con los cuales identificarse, entre ellos obviamente han de estar los padres.
Progenitores que se encuentran además en una batalla continua referida a la salida de los hijos con los amigos. La expresión recurrente de los padres es ¿Otra vez quieres salir?. Adviertan que uno de cada diez adolescentes y jóvenes españoles pasa la noche (al menos una noche) del fin de semana en la calle.
Una realidad preocupante, no son pocos los adolescentes que me han comentado que han tenido que pasar un buen tiempo con algún amigo absolutamente bebido, para que le diera el aire, tomara café antes de regresar a casa.
La atención no hemos de ponerla tanto en que nuestros hijos no se impliquen en problemas, sino en que participen en actividades deportivas, artísticas, solidarias, formativas, de contacto con la naturaleza, de interés.
Es cierto que muchos jóvenes mantienen una relación superficial con otros jóvenes, sin abordar sus intimidades (aunque he apreciado diferencias sensibles al respecto). Esperemos que padres e hijos antepongan lo importante, adecuen los tiempos para que su comunicación no resulte epidérmica y su conocimiento mutuo difuso.
Además los progenitores entienden que los gobiernos y el mundo capitalista con los horarios laborales que les imponen les imposibilitan educar a sus hijos. Antaño existía el pluriempleo del varón y la adscripción de la educación de los hijos a la madre, que estaba en casa. El padre varón actual está mucho más en casa y comparte actividades, entre ellas la educación de los hijos.
Vayamos a los datos, el 26% de los españoles cree que el principal problema de los hijos es la falta de tiempo que les dedican los padres. Mafalda aludía a la expresión no tengo tiempo como una mentira que a los adultos les suele funcionar. A veces (no pocas) los padres llegan tan cansados a casa que transmiten he tenido un día de perros, no me vengáis con problemas y se escudan tras la lectura del periódico o el visionado de la T.V. Si Vd. padre no sabe realmente cuales son los amigos de sus hijos, qué le motiva y preocupa, algo falla, algo grave en la relación.El 33% de los hogares en los que hay hijos menores de 14 años cuentan con alguien que no siendo el padre ni la madre los cuidan, dados los prolongados horarios laborales. Hay niños que sólo hablan con cotidianeidad con la señora que está en la casa (ya sea la abuela, o proveniente de República Dominicana).
Hay chicos y chicas denominados niños llave que llegan a casa a las 13 o 15 horas y no ven al primero de sus padres hasta las 20 o 21 horas. Niños solitarios que se convierten en adictos a las pantallas y ello por dificultades de relación, por carencias en la integración con los iguales, pero sobre todo por ausencia de los padres. También nos encontramos con los designados como niños agenda, tampoco tienen posibilidad de comunicarse con sus padres, pues cuando no están en el colegio, están en el conservatorio, en otro momento aprendiendo idiomas o montando a caballo o practicando artes marciales. Estresados y sin tiempo.Los niños y los jóvenes precisan modelos correctos con los cuales identificarse, entre ellos obviamente han de estar los padres.
Progenitores que se encuentran además en una batalla continua referida a la salida de los hijos con los amigos. La expresión recurrente de los padres es ¿Otra vez quieres salir?. Adviertan que uno de cada diez adolescentes y jóvenes españoles pasa la noche (al menos una noche) del fin de semana en la calle.
Una realidad preocupante, no son pocos los adolescentes que me han comentado que han tenido que pasar un buen tiempo con algún amigo absolutamente bebido, para que le diera el aire, tomara café antes de regresar a casa.
La atención no hemos de ponerla tanto en que nuestros hijos no se impliquen en problemas, sino en que participen en actividades deportivas, artísticas, solidarias, formativas, de contacto con la naturaleza, de interés.
Es cierto que muchos jóvenes mantienen una relación superficial con otros jóvenes, sin abordar sus intimidades (aunque he apreciado diferencias sensibles al respecto). Esperemos que padres e hijos antepongan lo importante, adecuen los tiempos para que su comunicación no resulte epidérmica y su conocimiento mutuo difuso.