Degradar a la Guardia Civil

16/05/2011 - 00:00 Luis del Val

 
El Presidente del Gobierno debía conocer ya el viernes los datos de algunas encuestas que hoy aparecen en los medios de comunicación. Y debía conocerlas cuando anunció que el PP se iba a poner nervioso a lo largo de este fin de semana y que ellos, los socialistas, iban para adelante. Estas horas se han convertido en lo que parece ser la última esperanza para movilizar a un electorado que desde Ferraz se reconoce "está poco motivado pero que ante el riesgo de que el PP obtenga un triunfo desmesurado opten, con mayor o menor entusiasmo, votar al PSOE.

   Esta es la esperanza socialista, que tanto entusiasmo "popular" actúe como revulsivo y quienes pensaran quedarse en casa, al final se animen y acudan a las urnas para evitar un auténtico derrumbe del PSOE. En términos generales, al PSOE la campaña no le está yendo como lo tenían previsto. Buscaron desde el día uno el cuerpo a cuerpo con su gran oponente, se pusieron la lupa para agarrarse a cualquier error del adversario y esperaban como agua de Mayo que los populares se desmadraran con la legalización de Bildu. Nada de esto ha ocurrido al menos en los términos deseados por el PSOE que confiaban en esos errores del adversario como revulsivo movilizador de sus votantes naturales. Por su parte y ya bien superado el ecuador de la campaña, el alto mando del PP se ratificó en su estrategia. Para empezar poco Bildu y mucha economía y a partir de ahí la respuesta justa y controlada a las admoniciones socialistas.

   El mitin que Rajoy celebró el viernes en Vitoria es un ejemplo claro de esa estrategia. Si hay que reconocer que los socialistas han sido disciplinados y han dejado el debate sobre la sucesión para después del 22 de Mayo, hay que reseñar también que en el PP se ha controlado bien la campaña. Nadie se ha saltado el margen de actuación previsto y en eso están para lo que queda de campaña: mantener "la serenidad", presentarse como opción de futuro y transmitir confianza en aquellos que a estas alturas pueden estar dudando sobre su decisión final. A partir de mañana lunes, la campaña entra en sus jornadas finales después de los grandes mítines de este fin de semana.

   Es lo que llaman "días valle" que no son más que el preludio de la traca final, de los mítines de cierre que son justamente los menos eficaces de toda la campaña. A la espera de las encuestas de hoy que ya se miran con especial atención dada la inmediatez de la cita con las urnas, lo que ya se sabe porque así lo indican los periódicos vascos es que Bildu va obtener unos muy buenos resultados que no perjudican al PNV que será la primera fuerza en el conjunto del País Vasco y si se llevan por delante_según los pronósticos_a Aralar. Una vez más, la Comunidad Autónoma del País Vasco será un auténtico laboratorio político. Allí cualquier pacto será posible sea cual sea el resultado de este sprint final que, en el fondo, solo lo libran PP y PSOE. .