Devoción y tradición
Son días de religiosidad, de visita a los Monumentos, de actos litúrgicos, de contemplación de desfiles procesionales o pasiones vivientes, de torrijas, de visita a los pueblos que se llenan de gente estos días volviendo a la vida tras el letargo invernal.
Consultando al teléfono inteligente que ha sustituido en parte la incertidumbre y encanto de mirar al cielo para decidir la salida o no de un paso procesional, vivimos ya una nueva Semana Santa, que en nuestra capital inició el sacerdote y periodista, Alfonso Olmos Embid. El Viernes de Dolores pronunció un pregón de esos que mueven corazones y no culos, como dice la expresión popular respecto a las buenas homilías. Repasó la historia de la Semana Santa de Guadalajara, refirió sus tradiciones, citó a sus cofradías y hermandades, recordó sus vivencias, explicó el sentido de cada uno de los días, hizo que nos sintamos orgullosos de la dedicación y el esfuerzo de tantas personas a lo largo de los años para que en las calles de nuestra ciudad se viva hoy una expresión más que digna de la manifestación de la fe cristiana, catalogada desde hace ya tiempo como Fiesta de Interés Turístico Regiona. Sus palabras nos llevaron a rememorar cómo hemos vivido nosotros estas fechas tan especiales en el seno de cualquier familia cristiana y ha sido, entre la devoción y la tradición, sin faltar nunca a los santos oficios que se celebran en la iglesia y que compendian nuestra fe. Hacemos nuestra la frase “yo también he sido cofrade, por eso entiendo y valoro vuestro esfuerzo” para poner en valor la dedicación, el tesón y la pasión que nos han llevado al momento presente de cierto esplendor en nuestras procesiones. Recordamos en nuestra niñez el entusiasmo que ponía nuestro abuelo, Salvador Embid, en estas lides, desde meses antes de su celebración como presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades, Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús Nazareno y Hermano de la Cofradía del Cristo del Amor y de la Paz, de las que formó parte desde sus inicios. Son días de religiosidad, de visita a los Monumentos, de actos litúrgicos, de contemplación de desfiles procesionales o pasiones vivientes, de torrijas, de visita a los pueblos donde se repiten con gran fervor e interés las tradiciones y que se llenan de gente estos días volviendo a la vida tras el letargo invernal, y también de descanso, de ocio, de vacaciones, de diversiones pues cuerpo y alma nos piden hacer un alto en las ajetreadas agendas de nuestras complicadas vidas llenas de compromisos. Disfrutemos de todo ello, cada uno como más le apetezca. Feliz Semana Santa.