DÍA DE HISPANOAMÉRICA
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
CARTAS AL DIRECTOR
José Sánchez González, Obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara
Hispanoamérica y América Latina significan para nosotros historia común, familia obligación. En la actualidad la presencia de numerosos inmigrantes provenientes de aquellas naciones nos recuerda esta realidad de pueblos hermanos en América y entre nosotros.
Especial vinculación mantenemos con nuestros sacerdotes diocesanos y demás misioneros que marcharon América a trabajar con generosa dedicación en la obra de la Evangelización y en la atención pastoral a aquellos hermanos y a aquellos pueblos. Dieciséis sacerdotes de nuestra diócesis trabajan pastoralmente en Brasil, Argentina, Chile, Venezuela, Perú, El Salvador y Colombia. Recordamos también que en el pasado año murieron dos de nuestros sacerdotes, Alejandro y Eloy, misioneros en Venezuela. Descansen en paz.
El compromiso misionero está en la naturaleza del ser cristiano y de la Iglesia. Ser cristiano es ser discípulo de Jesucristo; es decir, vivir en el fiel seguimiento de su doctrina y de su persona y estar siempre dispuesto a cumplir su voluntad Precisamente el envío a la misión es la voluntad del Señor para todos sus discípulos. Id - nos dice a todos - anunciad el Evangelio a toda criatura La Iglesia, por su parte, no es una institución solamente para el cultivo de la fe y de la vida cristiana de cuantos entramos en ella. La Iglesia existe para la misión. En su naturaleza y fines está ir al mundo entero a anunciar, por medio de los misioneros, con obras y palabras, a Jesucristo como Camino, Verdad, y Vida, Principio, Fundamento y Meta del Universo, plenitud de las aspiraciones y de la bienaventuranza definitiva
Esta es la tarea que llevan a cabo nuestros misioneros en los llamados países de misión y en aquellos otros que, por diversas causas, necesitan ser ayudados con personas y con recursos materiales para poder llevar una vida cristiana.
La obra de la misión está destinada a todos los países del mundo. Incluso hoy podemos decir que también nuestro país y nuestra diócesis son tierra de misión, porque cada vez son más las personas que, o no tienen fe, o la han perdido, o viven como si no la tuvieran. Pero los países de Hispanoamérica constituyen para nosotros un campo especial de la misión. Con ellos tenemos vínculos muy propios y obligaciones mayores. En primer lugar, porque fueron antepasados nuestros los primeros que les llevaron la Buena Nueva, El Evangelio de Jesucristo. A ellos estamos vinculados por nuestra historia, cultura y religión. En segundo lugar, porque hoy viven entre nosotros muchos hermanos de aquellos países.
En alusión a la V Conferencia del Consejo Episcopal de América Latina (CELAM) celebrado el año pasado en Aparecida, Brasil, se nos recuerda en el lema de la Jornada de este año, América Latina, Continente en misión, que, como todo país en misión, también la Iglesia de los países de América necesitan misioneros y la ayuda, por la oración, el sacrificio y la limosna de los que nos quedamos en nuestra tierra.
Os pido a todos vuestro interés, afecto y ayuda para nuestros misioneros y para nuestros hermanos latinoamericanos: para los que viven entre nosotros y para los que habitan en tierras de América, a donde son enviados nuestros misioneros. El último, nuestro sacerdote diocesano David Layna, que partió el pasado día 20 de febrero para la zona de El Amazonas, en Brasil.
Este año, además de colaborar con nuestra colecta del Día de Hispanoamérica, 2 de Marzo, con las obras que apoya la Conferencia Episcopal Española en América Latina, en nuestra diócesis queremos aprovechar la ocasión para añadir algo más en nuestra ofrenda y destinar esa parte a ayudar a uno de nuestros misioneros, Lucas de la Villa, que está en Braixa Grande (Bahía) Brasil, para ampliar las instalaciones parroquiales y poder albergar también a varios seminaristas, para su formación Sed generosos.
El compromiso misionero está en la naturaleza del ser cristiano y de la Iglesia. Ser cristiano es ser discípulo de Jesucristo; es decir, vivir en el fiel seguimiento de su doctrina y de su persona y estar siempre dispuesto a cumplir su voluntad Precisamente el envío a la misión es la voluntad del Señor para todos sus discípulos. Id - nos dice a todos - anunciad el Evangelio a toda criatura La Iglesia, por su parte, no es una institución solamente para el cultivo de la fe y de la vida cristiana de cuantos entramos en ella. La Iglesia existe para la misión. En su naturaleza y fines está ir al mundo entero a anunciar, por medio de los misioneros, con obras y palabras, a Jesucristo como Camino, Verdad, y Vida, Principio, Fundamento y Meta del Universo, plenitud de las aspiraciones y de la bienaventuranza definitiva
Esta es la tarea que llevan a cabo nuestros misioneros en los llamados países de misión y en aquellos otros que, por diversas causas, necesitan ser ayudados con personas y con recursos materiales para poder llevar una vida cristiana.
La obra de la misión está destinada a todos los países del mundo. Incluso hoy podemos decir que también nuestro país y nuestra diócesis son tierra de misión, porque cada vez son más las personas que, o no tienen fe, o la han perdido, o viven como si no la tuvieran. Pero los países de Hispanoamérica constituyen para nosotros un campo especial de la misión. Con ellos tenemos vínculos muy propios y obligaciones mayores. En primer lugar, porque fueron antepasados nuestros los primeros que les llevaron la Buena Nueva, El Evangelio de Jesucristo. A ellos estamos vinculados por nuestra historia, cultura y religión. En segundo lugar, porque hoy viven entre nosotros muchos hermanos de aquellos países.
En alusión a la V Conferencia del Consejo Episcopal de América Latina (CELAM) celebrado el año pasado en Aparecida, Brasil, se nos recuerda en el lema de la Jornada de este año, América Latina, Continente en misión, que, como todo país en misión, también la Iglesia de los países de América necesitan misioneros y la ayuda, por la oración, el sacrificio y la limosna de los que nos quedamos en nuestra tierra.
Os pido a todos vuestro interés, afecto y ayuda para nuestros misioneros y para nuestros hermanos latinoamericanos: para los que viven entre nosotros y para los que habitan en tierras de América, a donde son enviados nuestros misioneros. El último, nuestro sacerdote diocesano David Layna, que partió el pasado día 20 de febrero para la zona de El Amazonas, en Brasil.
Este año, además de colaborar con nuestra colecta del Día de Hispanoamérica, 2 de Marzo, con las obras que apoya la Conferencia Episcopal Española en América Latina, en nuestra diócesis queremos aprovechar la ocasión para añadir algo más en nuestra ofrenda y destinar esa parte a ayudar a uno de nuestros misioneros, Lucas de la Villa, que está en Braixa Grande (Bahía) Brasil, para ampliar las instalaciones parroquiales y poder albergar también a varios seminaristas, para su formación Sed generosos.