Domingo de lluvia torrencial en Guadalajara

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

CARTAS AL DIRECTOR
María Anselma Toledano - Guadalajara
Somos una familia que el domingo 25 de mayo, decidió pasar un día agradable en compañía de unos primos y amigos, recorriendo pueblos de la zona alcarreña.
Las 3 familias que nos juntamos tenemos 2 niños cada una. Pasamos un día muy agradable, visitamos Cogolludo y comimos en Hiendelancina en un mesón muy familiar y acogedor, con una carta sencilla, pero casera y muy bien cocinada. De camino a
nuestras ciudades de origen, Illana, Alcalá de Henares y Arganda del Rey nos sorprendió una lluvia terrible y decidimos ir al Centro Comercial Ferial Plaza a tomar un café de despedida. Al llegar al Centro Comercial, justo en el momento de apearnos del nuestros vehículos comenzó a llover de manera torrencial, serian aproximadamente las seis de la tarde, con lo cual, para que nuestro hijos no se mojasen metimos los coches lo mas que pudimos en la entrada de la puerta principal. Metimos un coche salieron los niños, y el papa saco el coche para aparcarlo en los lugares habilitados para ello, la segunda familia hizo lo mismo, la señorita vigilanta jurado del edificio empezó a ponerse nerviosa, y al meter mi coche para bajar a mis hijos, su paciencia ya no pudo mas. Mientras que sacaba en brazos a mis hijos para protegerles del aguacero que caía, la señorita en cuestión se dedico a pasar la matricula de mi coche por un walki a no se donde, supongo que seria su central.
Se podrán imaginar el mal genio que se me puso. Mis amigos le estaban explicando que solo estábamos sacando a los niños (que van entre los 2 y 8 años) para que no se mojasen, y ella mismo pudo comprobar que los coches según salían los niños se quitaban de la entrada.
No me importa si me multan por parar el coche 2 minutos en un lugar indebido, en la entrada de un edificio, para ejercer un derecho, el derecho que tenemos los padres a
cuidar de nuestros hijos y a evitarles cualquier cosa que les pueda hacer mal. Solamente quiero mostrar mi indignación por la poca humanidad que esta señorita manifestó. Ella simplemente apelaba a que “era su trabajo”, que bien, por la famosa obediencia debida casi exterminaron a los judíos.
Lo que esta señorita desconoce es que para ser buen profesional, primero hay que ser una buena persona, y para ello hay que pasar por primero tener respeto por los demás. Saber escuchar es una de las primeras cosas que debemos aprender y a la vigilanta en cuestión, le queda mucho por aprender. Estamos intentando educar a nuestros hijos en la tolerancia, en que siempre hay que ponerse en el lugar del otro antes de decir algo que le pueda herir, en escuchar antes de contestar, pero es evidente que con ejemplos como los del domingo pasado el trabajo de los padres comprometidos es mucho mas duro.
Queremos que nuestros hijos participen en el cambio de esta sociedad tan impersonal en la que vivimos, pero esta claro que hay personas que no contribuyen a este cambio con sus comportamientos, en este caso, profesionales de un sector, que deberían trabajar con una sensibilidad especial por lo brusco de su actividad.