El accidente de Córdoba despierta el ‘fantasma’ del Talgo de Azuqueca

19/01/2026 - 19:14 FCV

El siniestro de Adamuz reactiva en la provincia el recuerdo del descarrilamiento del Talgo en 1997, una tragedia que marcó a Azuqueca de Henares y dejó una huella duradera en la memoria colectiva de Guadalajara.

El descarrilamiento ferroviario en Adamuz (Córdoba) ha devuelto a la actualidad un episodio que marcó a la provincia hace casi tres décadas. El 1 de abril de 1997, a las 4:20 de la madrugada, el Talgo que cubría la línea Barcelona-Málaga se salía de la vía a la entrada de la estación de Azuqueca de Henares. El balance fue de dos muertos y 22 heridos.

Aquella fue una de las noches más trágicas para el ferrocarril en España. Solo nueve horas antes se había registrado otro grave siniestro en Huarte Arakil (Navarra) con 18 fallecidos. Mientras los equipos de rescate trabajaban en el norte, el convoy que se dirigía hacia el sur descarrilaba en un desvío próximo a un cambio automático de agujas.

 

La historia de la pequeña Noemi

"Una niña que viajaba con sus abuelos pasó temporalmente bajo custodia oficial hasta reunirse con su familia".

El siniestro se cobró la vida de José Manuel López López, empleado de Renfe, y de Josefine Lambert, una ciudadana francesa de 63 años que viajaba a Marbella con su marido y su nieta de 7 años, Noemi. El marido resultó herido grave, pero la niña salió ilesa.

El testimonio de los vecinos de Azuqueca que acudieron a las vías describe una escena dantesca. Esperanza Gutiérrez, una de las residentes que bajó inmediatamente al lugar, recordaba cómo vieron a una niña descalza caminando entre el amasijo de hierros. "Tenía mucho frío y se había hecho pipí", relató en su momento. Esperanza llevó a la pequeña a su casa hasta que el entonces gobernador civil, Jonás Picazo, la trasladó a su vivienda oficial a la espera de sus padres, relataban los diarios nacionales y provinciales que se hicieron eco de este hecho, entre ellos, El País.

 

Solidaridad vecinal

"Vecinos y servicios de emergencia acudieron al lugar para asistir a los pasajeros en los primeros momentos".

El tren transportaba a 54 viajeros repartidos en 19 vagones. Tras seis horas de viaje, cuando la mayoría dormía, se produjo un ruido infernal de metal retorcido. Siete vagones cayeron al margen izquierdo de los raíles y tres de ellos quedaron completamente destrozados, montados unos sobre otros.

"El tren empezó a vibrar y a pegar saltos y pensé que todos nos íbamos al garete", explicaba Fernando Peinado, uno de los pasajeros que relató su experiencia al llegar a Málaga. Los supervivientes siempre han destacado la reacción de los azudenses, que abrieron sus casas y ofrecieron mantas y café desde el primer minuto.

 

Un fallo técnico en la madrugada

"El accidente de Córdoba reabre en Guadalajara la memoria del descarrilamiento del Talgo en 1997".

Las investigaciones iniciales barajaron un posible fallo en el sistema de cambio automático de agujas o un exceso de velocidad. Aunque las causas técnicas se analizaron durante días, en la memoria de Azuqueca permanece el impacto de un accidente que hoy, tras lo ocurrido en Córdoba, vuelve a situarse en el primer plano de la información local.