El alza de los alimentos nada tiene que ver con lo que perciben los productores

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

MARÍA RODRÍGUEZ - Toledo
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) desea aclarar que la vertiginosa subida de los precios de los alimentos de primera necesidad, publicados recientemente, y que hacen referencia al mes de julio no tienen nada que ver con lo que perciben los productores por los mismos.
Nuestra organización tiene datos que confirman que el sector productor no tiene responsabilidad alguna en las subidas abusivas que sufrimos todos los consumidores. La realidad es que las empresas de alimentación y distribución este verano están incrementando aún más su margen de beneficios y haciendo su agosto a costa de los agricultores y de los propios consumidores.

Cabe citar por ejemplo que tomando como referencia los precios de los meses de julio y agosto de algunos productos de temporada como el pepino, la lechuga o el calabacín los márgenes de diferencia entre el precio en origen y destino entre los años 2007 y 2008 se ha disparado de forma espectacular.

El pepino se pagó en origen el año pasado (mes de agosto) a 0,28
euros/kilo mientras que el ama de casa lo compraba a 1 euro con un diferencia del 357 %. Este mismo año, a principios de julio, ese diferencial se disparaba hasta el 533 % puesto que el agricultor percibía 0,30 euros/kilo y el consumidor
sin embargo lo compraba a 1,60 euros/kilo. Otro producto como el calabacín se le pagaba al agricultor a 0,47 euros/kilo en 2007 con un precio en el mercado de 1,69 euros/kilo, alcanzando un diferencial entre origen y destino del 259 %. Ese porcentaje ha alcanzado este verano hasta un 750 % cuando a mediados de julio los agricultores percibían 0,20 euros/kilo y lo compraban en los mercados a 1,50La lechuga también ha sufrido un incremento espectacular entre el precio en tierra y en el punto de venta, ya que del 389 % del 2007 se ha pasado al 813 % este mismo verano. Tampoco pasa desapercibido el caso de la harina de trigo, y sorprende sobremanera que se haya incrementado su precio en la cesta de la compra casi un 32 % el último año, cuando el precio del trigo al agricultor ha
descendido un 20 % respecto a los precios del año pasado. Y el producto del trigo, el pan tampoco ha bajado de precio.
En esta misma línea es de señalar que a pesar del descenso significativo del precio pagado a los agricultores por los cereales y demás componentes de los piensos y la caída significativa del precio del petróleo, la alimentación animal sigue subiendo. Esta circunstancia elimina la esperanza que podría quedar en un sector que está sufriendo la mayor crisis de su historia, y que ha al abandono del sector de un gran número de ganaderos y sus familias, eliminando colectivos y actividades básicas para la persistencia de actividad en el medio rural.
Ante este abuso continuado, UPA está recogiendo durante este verano por diferentes puntos del territorio nacional firmas bajo la campaña 'Precios justos´. Por ello estamos movilizando también a la sociedad para acabar, de una vez por todas, con la situación injusta y perjudicial de los mercados agroalimentarios, con precios cada vez más bajos para los productores y subidas imparables para los consumidores.

Nuestra organización denuncia que España es el país con mayores márgenes comerciales de toda la Unión Europea. Por este motivo, UPA además ha pedido al Fiscal General del Estado y a la Comisión Nacional de la Competencia que investigue de oficio el sistema de formación de los precios en el mercado agroalimentario para perseguir la usura que practican grandes industrias aunque, sobre todo, las grandes empresas de distribución que acaparan todo el beneficio e imponen sus reglas.

Por ello, hemos solicitado al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, y al de Economía y Hacienda, se realicen con carácter urgente las siguientes medidas:
Puesta en marcha de una ley de márgenes comerciales.
Puesta en marcha del códigos de buenas prácticas comerciales que auto-regulen las relaciones entre los otros eslabones de la cadena, desde origen y destino, con el reconocimiento explícito de las prácticas comerciales correctas y justas, condicionando cualquier apoyo público a su cumplimiento por parte de las empresas
Mejora de los contratos homologados para garantizar la adquisición de productos alimentarios a los agricultores y ganaderos en los que se cubran, como mínimo, los costes de producción.