El cuarto carril
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
Hablar del tercer carril y decir retrasos es prácticamente una misma cosa. Quien a diario sufre los atascos de la A-2 no ve el momento en el que se haga realidad una promesa que viene de lejos. La adjudicación de las obras, en noviembre del pasado año parecían ser el signo definitivo de que el proyecto se convertiría en realidad en un plazo de 29 meses, es decir, para 2010.
Sin embargo, como si una negra sombra se cerniera sobre la ansiada infraestructura, cinco meses después, aún no existe fecha del inicio de las obras.
Sin embargo, poco a poco se dan pasos, aunque de tortuga, para conseguir que la construcción del tercer carril, en un tramo de 31,7 kilómetros entre el final de la variante de Torrejón de Ardoz y la entrada a Guadalajara por el cruce de Cuatro Caminos, se haga realidad. Desde Fomento ya se han iniciado las expropiaciones y la empresa adjudicataria de la obra ya tiene listo el plan de actuación. Pero las expectativas abiertas cuando se adjudicaron estas obras empiezan a desvanecerse. Parecía que desde la época de los gobiernos socialistas de los años ochenta, el proyecto del tercer carril recibía luz verde de manera definitiva. Pero pasan los días y los trabajos no se inician. A la desconfianza que ya suponían los eternos retrasos se suma esta demora que no viene más que a confirmar que cada plazo incumplido pone en entredicho la eficacia de esta infraestructura. Y es que la frecuencia de vehículos y la capacidad de la vía hace mucho tiempo que aconsejaban el tercer carril, que desde el principio se convirtió en un arma arrojadiza entre Partido Socialista y Partido Popular. Ahora, décadas después empieza a perder sentido una infraestructura que resulta, a todas luces, insuficiente. Habría que pensar en la necesidad de un cuarto carril, más aún si se valora el desarrollo poblacional que se ha registrado en los últimos años y que cuando nació el proyecto de tercer carril era imprevisible.
Sin embargo, poco a poco se dan pasos, aunque de tortuga, para conseguir que la construcción del tercer carril, en un tramo de 31,7 kilómetros entre el final de la variante de Torrejón de Ardoz y la entrada a Guadalajara por el cruce de Cuatro Caminos, se haga realidad. Desde Fomento ya se han iniciado las expropiaciones y la empresa adjudicataria de la obra ya tiene listo el plan de actuación. Pero las expectativas abiertas cuando se adjudicaron estas obras empiezan a desvanecerse. Parecía que desde la época de los gobiernos socialistas de los años ochenta, el proyecto del tercer carril recibía luz verde de manera definitiva. Pero pasan los días y los trabajos no se inician. A la desconfianza que ya suponían los eternos retrasos se suma esta demora que no viene más que a confirmar que cada plazo incumplido pone en entredicho la eficacia de esta infraestructura. Y es que la frecuencia de vehículos y la capacidad de la vía hace mucho tiempo que aconsejaban el tercer carril, que desde el principio se convirtió en un arma arrojadiza entre Partido Socialista y Partido Popular. Ahora, décadas después empieza a perder sentido una infraestructura que resulta, a todas luces, insuficiente. Habría que pensar en la necesidad de un cuarto carril, más aún si se valora el desarrollo poblacional que se ha registrado en los últimos años y que cuando nació el proyecto de tercer carril era imprevisible.