El duro adiós a un sueño histórico: el CD Chiloeches regresa a Segunda tras una temporada de aprendizaje en la élite
El sábado no fue un día cualquiera en Chiloeches. El pitido final del partido ante el Móstoles puso punto final a una temporada histórica para el fútbol sala femenino de la provincia, pero también certificó algo que desde hacía semanas era una realidad asumida: el descenso del CD Chiloeches de la Primera División nacional.
Aun así, asumirlo y vivirlo son dos cosas diferentes. “Lo sabíamos, lo teníamos asumido, pero cuando llega el momento y dices ‘se acabó’, es duro. Se acabó el sueño de Primera, se acabó todo lo que hemos vivido este año”, reconoce José Rey, técnico del equipo desde noviembre, cuando tomó las riendas tras la salida de Emilio Céspedes.
El entrenador describe una imagen que resume perfectamente el estado de ánimo que se respiraba en el vestuario después del último encuentro. “Las chicas estaban muy afectadas. Toda la semana se había notado esa sensación de que esto llegaba a su fin, pero cuando acaba de verdad es distinto. Hicimos un buen partido, competimos, pero tampoco nos alcanzó para ganar. Fue un día muy duro para las jugadoras, para las familias y para toda la gente que forma parte del club”, describe.
Porque detrás del descenso hay mucho más que una clasificación. Hay años de esfuerzo, de crecimiento y de trabajo silencioso que permitieron a un pequeño club de la provincia alcanzar una categoría reservada habitualmente para estructuras mucho más poderosas. “Nos ha costado muchísimo llegar hasta aquí”, recuerda Rey. “Han sido muchos años de trabajo muy duro y, muchas veces, bastante ingrato. Por eso duele tanto”.
El peso de la realidad económica
Cuando se le pregunta por las razones que han acabado condenando al equipo, José Rey no duda. “Hay dos causas principales y la primera es la económica”. El técnico es claro al describir el escenario en el que ha tenido que competir el Chiloeches. “No puedes competir en igualdad de condiciones. No es que tengamos el presupuesto más bajo de Primera División; es que seguramente ni estaríamos entre los diez presupuestos más altos de Segunda. Esa es la realidad”.
Una diferencia que se traduce en todos los ámbitos: confección de plantilla, capacidad para reforzarse, profundidad de banquillo o recursos para afrontar una competición extremadamente exigente.
La segunda explicación tiene que ver con el propio ascenso. “Nos pasó algo que ocurre muchas veces. Ascendimos muy tarde y apenas hubo margen para planificar. Cuando tienes recursos económicos puedes anticiparte, fichar jugadores y preparar la plantilla independientemente de la categoría. Nosotros no teníamos esa posibilidad”.
Rey pone como ejemplo a otros clubes que ascendieron junto al Chiloeches y que contaban con una capacidad económica muy superior. “Hay equipos que tenían prácticamente cerrada su plantilla antes incluso de saber si iban a estar en Primera o en Segunda. Nosotros no podíamos hacer eso”.
Un cambio necesario en mitad de la temporada
La campaña tampoco comenzó de la mejor manera. Los resultados no llegaron y el club decidió apostar por un cambio de rumbo en el banquillo. “Esto es un deporte colectivo. Cuando las jugadoras no terminan de conectar con el entrenador y además los resultados no acompañan, todo se complica. A veces la diferencia entre que algo funcione o no funcione es simplemente que el balón entre”.
Tras la salida de Emilio Céspedes, José Rey asumió la responsabilidad de intentar revertir una situación muy complicada. “La idea fue transmitir a las jugadoras que había que resetear. Sabíamos que estábamos en una situación difícil, pero también creíamos que había margen para competir mejor”. Sin embargo, reconoce que los primeros meses sirvieron casi como una pretemporada improvisada.
“Tuvimos que corregir muchas cosas. Había aspectos del juego que no estaban funcionando y necesitábamos tiempo para ajustarlos. Durante un mes y medio o dos meses prácticamente estuvimos construyendo las bases de lo que queríamos ser”.
Poco a poco llegaron las mejoras
“El equipo empezó a generar más ocasiones, empezó a marcar goles y, sobre todo, conseguimos frenar la sangría defensiva que sufríamos al principio. Había partidos en los que al minuto cinco ya ibas perdiendo claramente y era imposible competir”.
Aunque los números no terminaron acompañando, José Rey está convencido de que la imagen ofrecida por el equipo en la segunda parte del campeonato fue muy diferente. “Desde enero o febrero en adelante el equipo compitió mucho mejor. Sinceramente, creo que merecimos más puntos de los que conseguimos”. El entrenador recuerda varios encuentros en los que el Chiloeches estuvo muy cerca de sumar victorias importantes. “Hemos jugado partidos muy buenos. En algunas pistas estuvimos dentro del encuentro hasta los minutos finales. Contra equipos llenos de internacionales competimos de tú a tú durante muchos minutos”.
Pero la Primera División castiga cualquier error. “La gran diferencia entre esta categoría y las demás es que aquí todos los equipos tienen una, dos o tres jugadoras que no te perdonan. Tú puedes generar veinte ocasiones y no marcar. Ellas llegan dos veces y te hacen dos goles”. Una circunstancia que, según Rey, explica muchos de los resultados de la temporada. “Recuerdo partidos en los que tiramos más de veinte veces a portería y terminamos empatando o perdiendo. En esta categoría los detalles marcan muchísimo”.
Una permanencia más cara que nunca
A las dificultades propias del equipo se sumó otro factor inesperado: el elevadísimo nivel competitivo de la zona baja. “La salvación ha estado carísima”, explica. Según recuerda el técnico, la cifra de puntos necesaria para mantenerse ha sido muy superior a la habitual. “Otros años podías salvarte con poco más de veinte puntos. Este año se ha ido por encima de los treinta. Estamos hablando de casi diez puntos más. Eso también ha influido muchísimo”.
Más allá de los resultados, José Rey se queda con una experiencia que considera irrepetible. “Como entrenador, probablemente ha sido el año en el que más he aprendido”. Y lo explica con un ejemplo muy concreto. “Yo trabajo muchísimo el análisis de rivales. Hago scouting, veo vídeos, preparo los partidos al detalle. En otras categorías estudias al rival y normalmente juega como esperas. Aquí no”. “Te tiras tres semanas preparando un partido y cuando llegas te encuentras que el rival ha cambiado completamente su sistema porque sabe perfectamente cómo juegas tú. Eso te obliga a reaccionar constantemente, a adaptarte sobre la marcha. Es un aprendizaje enorme”.
El orgullo de un pueblo pequeño
Si hay una idea que José Rey repite varias veces durante la conversación es la necesidad de valorar lo conseguido. “Quizá ahora mismo no somos conscientes”. El entrenador reivindica el mérito de un club humilde que ha logrado codearse con las mejores estructuras del país. “En todas las pistas a las que íbamos la gente nos preguntaba cómo habíamos llegado hasta ahí. Somos un pueblo pequeño, con recursos limitados y con ayudas muy inferiores a las de la mayoría de nuestros rivales”. “Será muy difícil que otro proyecto con nuestras características consiga llegar tan lejos. Haber estado en la élite, haber competido y haber defendido nuestro escudo en todas las pistas es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos”, recalca.
Un mensaje para la afición
En medio de la decepción, José Rey quiso reservar unas palabras para quienes han acompañado al equipo durante toda la temporada. “La afición ha estado de diez. Siempre ha respondido, siempre nos ha apoyado”. Su mensaje es de agradecimiento, pero también de disculpa. “Tenemos que pedir perdón a la afición, a los patrocinadores y a todos los colaboradores porque sin ellos no habría sido posible nada de lo que hemos conseguido. Ni el ascenso, ni esta temporada en Primera. Nos habría gustado darles una alegría mayor”.
Aun así, lanza una promesa: “Vamos a seguir trabajando para intentar volver”.
El futuro empieza ahora
Con la temporada recién terminada todavía no hay decisiones tomadas sobre la próxima campaña ni sobre la continuidad del propio José Rey. “Hemos acabado hace unos días. Ahora toca descansar un poco y analizar todo”. Pero sí tiene clara la prioridad. “Lo más importante es mantener el bloque”.
El técnico considera que la continuidad de buena parte de la plantilla será clave para cualquier aspiración futura. “Nosotros no tenemos capacidad para hacer grandes fichajes. Nuestro crecimiento pasa por conservar a las jugadoras que tenemos y seguir construyendo desde ahí”. Porque, aunque el descenso haya puesto fin a la aventura en Primera, nadie en Chiloeches parece dispuesto a renunciar al sueño.
“Será complicado volver, muy complicado”, admite Rey. “Pero si algo ha demostrado este club es que nunca le han faltado ganas para intentarlo”.
Y quizá esa sea la principal enseñanza de una temporada que termina con lágrimas, pero también con orgullo. Porque el CD Chiloeches desciende de categoría, sí, pero regresa con una experiencia que ningún resultado puede borrar: la de haber demostrado que un pequeño pueblo de Guadalajara también podía sentarse, aunque fuera durante un año, en la mesa de los grandes.