El extraño caso del aceite de girasol
01/10/2010 - 09:45
Por: ANTONIO PAPELL
ANFITEATRO
Antonio Papell
El caso del aceite de girasol contaminado ha sido una pura sinrazón: el Gobierno ha lanzado la alarma, pero los ciudadanos no debemos alarmarnos. Tampoco debemos consumirlo, aunque no hemos de tirarlo...
Ayer, el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, lanzaba un "mensaje de tranquilidad" a la población española, ya que el Gobierno tiene "controlada" la alerta provocada por la detección de partidas de aceite de girasol contaminado por hidrocarburos alifáticos, garantizando que las botellas de este producto que hoy están a la venta en las tiendas están 'limpias' y que, las que los consumidores tienen en sus casas, se pueden usar sin peligro. Aunque el ministro no especificó cuál es la concentración del producto tóxico, sí dijo que "es tan baja, que no hay riesgo de toxicidad aguda y que, por lo tanto, la población puede estar más tranquila". Soria aludió constantemente a la "política de transparencia" que está demostrando el Gobierno, lo que, a su juicio, demuestra "cómo el Ejecutivo maneja estas situaciones, en las que no se oculta información al ciudadano". Bien está que así sea, pero quizá hubiera convenido esta vez esperar siquiera unas horas a dar la información para que los mensajes hubieran sido más concretos y el daño -inevitable- al sector, más controlable.