El infierno de las llamas
01/10/2010 - 09:45
Editorial
No fueron pocos los que ayer recordaron el incendio de Riba de Saelices en 2005 al contemplar las llamas y el humo negro a pocos kilómetros de la A-2 en la localidad de Garbajosa. El pasado martes España entraba en alto riesgo de incendios, según los meteorólogos ese fue el día más caluroso del verano.
Las altas temperaturas siguieron ayer, acompañadas esta vez por un fuerte viento que, en situación de incendio, se convierte en el peor enemigo de los servicios de extinción. Con el fantasma de los cuatros bomberos muertos en el incendio de Tarragona y el inolvidable recuerdo de lo acaecido hace cuatro años en Santa María del Espino, la provincia entera convulsionaba ayer al ver cómo los frentes se multiplicaban. A las dos de la tarde comenzaba el incendio de Brihuega y a media tarde ya eran cinco los focos situados en puntos tan dispares de la geografía provincial como Garbajosa, Trijueque, Pardos de la Sierra o Jodra del Pinar. Motivos diversos, y en muchos casos desconocidos, generaron estos sucesos que encontraron en la meteorología sofocante su mejor caldo de cultivo. Sea como fuere, el consejero de Agricultura, José Luis Martínez Guijarro, desplazado a media tarde en visita de urgencia, reclamaba prudencia a los ciudadanos en estos días proclives al fuego. Un cortocircuito, una chispa de una radial o un cigarro mal apagado lanzado desde un coche se pueden convertir en los causantes de una tragedia de calibre incalculable. Los medios y el personal para la extinción de incendios están preparados para actuar en cualquier momento y situación pero, dadas las circunstancias meteorológicas, es mejor que no tengan que actuar. Con viento fuerte y altas temperaturas el fuego se puede convertir en un enemigo imbatible para el hombre del siglo XXI. Por ello, imprudencias las justas. Mucha precaución ante cualquier comportamiento que pueda convertirse en causa de incendio.