El mundo es de los valientes
01/10/2010 - 09:45
ARTICULOS
Fernando Mañueco - Periodista
Los valientes es lo que tienen. Que no se arredran ante las dificultades. Las afrontan.
Le ponen la mejor cara posible al mal tiempo y salen a luchar. La Caja de Ahorros del Mediterráneo, la CAM, va a luchar. Va a enfrentarse a una situación de enorme debilidad en las Bolsas y de creciente inestabilidad en el sistema financiero. El riesgo es que la Bolsa, que atraviesa una fase intensamente depresiva, valore a la entidad claramente por debajo de su valor real. Pero ese es un riesgo que corren (y sufren) todas y cada una de las empresas cotizadas. De hecho en estos momentos numerosas acciones cuestan bastante menos de lo que valen... pero eso es harina de otro costal.
Lo importante es que la CAM va a luchar contra la crisis. O las crisis, en plural: económica, crediticia, inmobiliaria, financiera, de confianza, bursátil...
Las cuotas participativas de la CAM empezarán a negociarse en Bolsa el día 23. Antes, el lunes 21 se determinará el precio de colocación, que no podrá superar los 5,95 euros. Este precio máximo se encuentra en parte baja de la banda orientativa, que comprendía desde los 5,84 hasta 7,3 euros por título, lo que supone valorar a la entidad en una horquilla de valoraciones de entre 3.600 y 4.500 millones de euros.
Con un poco de suerte, la CAM puede beneficiarse por una cierta recuperación bursátil en el corto plazo, tras las convulsiones que ha sufrido el parqué en las últimas semanas. Porque hasta los valientes necesitan que acompañe la suerte. Si cuaja la recuperación que han apuntando las Bolsas en alguna de las últimas sesiones, hay que pensar que el sector financiero reaccionará, llevándose en volandas también a la CAM. Pero eso es sólo teoría. Lo cierto es que puede pasar de todo en las próximas semanas. Desde que el índice Ibex 35 perfore de nuevo el soporte de los 11.000 puntos, hasta que vaya a buscar los 12.000. La dirección que tome el conjunto del mercado condicionará el debut bursátil y los primeros trancos de la CAM en Bolsa.
Las cuotas participativas son títulos similares a las acciones, pero no cuentan con derechos políticos. Es decir, participan de los beneficios económicos de la sociedad, pero no tienen derecho a voto en las asambleas. Los que se escandalizan porque así sean las cosas en las cajas seguramente olvidan que varias empresas cotizadas en Bolsa cuentan con un accionista mayoritario que controla más del 50 por ciento de las acciones, por lo que, en la práctica, los derechos políticos con los que cuentan los restantes socios no sirven para demasiado. Los que tienen la sartén por el mango (los que tienen el chupetín por el palito, según dicen en Latinoamérica) imponen su fuerza y punto. La CAM, por tanto, pagará dividendos, pero éstos alcanzarán, como máximo, la mitad del 7,5 por ciento de los resultados de la entidad, ya que la otra mitad irá siempre destinada a un fondo de reservas.
La CAM abre huella. Pronto también Bancaja emitirá cuotas. Caja Navarra y la Caja de Castilla la Mancha (CCM) estudian la posibilidad de hacerlo. En el caso de la CCM la alternativa podría ser sacar a cotizar su cartera industrial, al estilo de lo que hizo el año pasado La Caixa con Critieria, su holding industrial. Pero mientras se animan otras entidades, la CAM es la valiente que abre el fuego. Es la primera caja de ahorros que cotizará en Bolsa. Hace historia financiera.
Alguno de los máximos mandatarios de la entidad ha remachado su profesión de valentía al asegurar que si la CAM quiere, puede. La CAM pone en el mercado 50 millones de cuotas participativas. El 65,5 por ciento de la emisión va destinado a los clientes de la entidad. Los inversores institucionales podrán adquirir el 31 por ciento de los títulos, con una inversión mínima de 100.000 euros, mientras que a los empleados de la CAM se les reserva el 3,5 por ciento. En concreto, el tramo minorista incluye 32,75 millones de cuotas, el de inversores cualificados 15,5 millones y el de empleados, 1,75 millones.
Para el resto de inversores y ahorradores particulares sólo queda disponible un 7,5 por ciento de la emisión. De momento, lo que se sabe es que la demanda por parte de los inversores minoristas ha duplicado -de largo- la oferta.
Las cuotas participativas facilitarán a la CAM la obtención de recursos propios y le permitirán reforzar su base de capital para acometer operaciones futuras que permitan aumentar su solidez, mejorar su eficiencia y continuar con su línea de crecimiento.
De momento, la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor´s ha rebajado el rating de la CAM desde A+ hasta A, con una perspectiva estable. Tras la presentación de concurso voluntario de acreedores de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, la CMA ha realizado ya una provisión 34 millones de euros y ha situado como dudosos riesgos por importe de 135,6 millones de euros. La cobertura de los activos dudosos se ha reducido hasta el 91,8 por cierto desde el 107,7 por ciento de marzo.
Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, aconseja a las cajas que sustituyan viejos objetivos de expansión por medidas que permitan ganar eficiencia ante la llegada de tiempos difíciles, pero no son tiempos de funeral. Quintás se muestra optimista respecto a los efectos de la crisis financiera internacional sobre el sistema bancario español: cuando baje la marea, las cajas y bancos españoles llevarán traje de neopreno... Más claro, agua.
Lo importante es que la CAM va a luchar contra la crisis. O las crisis, en plural: económica, crediticia, inmobiliaria, financiera, de confianza, bursátil...
Las cuotas participativas de la CAM empezarán a negociarse en Bolsa el día 23. Antes, el lunes 21 se determinará el precio de colocación, que no podrá superar los 5,95 euros. Este precio máximo se encuentra en parte baja de la banda orientativa, que comprendía desde los 5,84 hasta 7,3 euros por título, lo que supone valorar a la entidad en una horquilla de valoraciones de entre 3.600 y 4.500 millones de euros.
Con un poco de suerte, la CAM puede beneficiarse por una cierta recuperación bursátil en el corto plazo, tras las convulsiones que ha sufrido el parqué en las últimas semanas. Porque hasta los valientes necesitan que acompañe la suerte. Si cuaja la recuperación que han apuntando las Bolsas en alguna de las últimas sesiones, hay que pensar que el sector financiero reaccionará, llevándose en volandas también a la CAM. Pero eso es sólo teoría. Lo cierto es que puede pasar de todo en las próximas semanas. Desde que el índice Ibex 35 perfore de nuevo el soporte de los 11.000 puntos, hasta que vaya a buscar los 12.000. La dirección que tome el conjunto del mercado condicionará el debut bursátil y los primeros trancos de la CAM en Bolsa.
Las cuotas participativas son títulos similares a las acciones, pero no cuentan con derechos políticos. Es decir, participan de los beneficios económicos de la sociedad, pero no tienen derecho a voto en las asambleas. Los que se escandalizan porque así sean las cosas en las cajas seguramente olvidan que varias empresas cotizadas en Bolsa cuentan con un accionista mayoritario que controla más del 50 por ciento de las acciones, por lo que, en la práctica, los derechos políticos con los que cuentan los restantes socios no sirven para demasiado. Los que tienen la sartén por el mango (los que tienen el chupetín por el palito, según dicen en Latinoamérica) imponen su fuerza y punto. La CAM, por tanto, pagará dividendos, pero éstos alcanzarán, como máximo, la mitad del 7,5 por ciento de los resultados de la entidad, ya que la otra mitad irá siempre destinada a un fondo de reservas.
La CAM abre huella. Pronto también Bancaja emitirá cuotas. Caja Navarra y la Caja de Castilla la Mancha (CCM) estudian la posibilidad de hacerlo. En el caso de la CCM la alternativa podría ser sacar a cotizar su cartera industrial, al estilo de lo que hizo el año pasado La Caixa con Critieria, su holding industrial. Pero mientras se animan otras entidades, la CAM es la valiente que abre el fuego. Es la primera caja de ahorros que cotizará en Bolsa. Hace historia financiera.
Alguno de los máximos mandatarios de la entidad ha remachado su profesión de valentía al asegurar que si la CAM quiere, puede. La CAM pone en el mercado 50 millones de cuotas participativas. El 65,5 por ciento de la emisión va destinado a los clientes de la entidad. Los inversores institucionales podrán adquirir el 31 por ciento de los títulos, con una inversión mínima de 100.000 euros, mientras que a los empleados de la CAM se les reserva el 3,5 por ciento. En concreto, el tramo minorista incluye 32,75 millones de cuotas, el de inversores cualificados 15,5 millones y el de empleados, 1,75 millones.
Para el resto de inversores y ahorradores particulares sólo queda disponible un 7,5 por ciento de la emisión. De momento, lo que se sabe es que la demanda por parte de los inversores minoristas ha duplicado -de largo- la oferta.
Las cuotas participativas facilitarán a la CAM la obtención de recursos propios y le permitirán reforzar su base de capital para acometer operaciones futuras que permitan aumentar su solidez, mejorar su eficiencia y continuar con su línea de crecimiento.
De momento, la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor´s ha rebajado el rating de la CAM desde A+ hasta A, con una perspectiva estable. Tras la presentación de concurso voluntario de acreedores de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, la CMA ha realizado ya una provisión 34 millones de euros y ha situado como dudosos riesgos por importe de 135,6 millones de euros. La cobertura de los activos dudosos se ha reducido hasta el 91,8 por cierto desde el 107,7 por ciento de marzo.
Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, aconseja a las cajas que sustituyan viejos objetivos de expansión por medidas que permitan ganar eficiencia ante la llegada de tiempos difíciles, pero no son tiempos de funeral. Quintás se muestra optimista respecto a los efectos de la crisis financiera internacional sobre el sistema bancario español: cuando baje la marea, las cajas y bancos españoles llevarán traje de neopreno... Más claro, agua.