El necesario conocimiento de las leyes
28/04/2013 - 00:00
Si una máxima del derecho, recogida por el Código Civil, asevera que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, con el objetivo de evitar que la defensa alegue que el infractor de una normativa no sabía que existía, también su tenor sería aplicable a la inversa para los ciudadanos que desconocen los mecanismos de protección con que el Derecho les ampara y considerándose culpables tiran la toalla sin ni siquiera personarse en los procesos judiciales a los que todo imputado tiene derecho para defenderse. En una larga e interesante conversación mantenida en estos días con la juez decana de Guadalajara, Victoria Hernández nos alerta de que esta situación se está produciendo en el caso de los deudores hipotecarios, que no se personan en los procedimientos en los que tienen más armas de las que piensan para defenderse, por lo que anima a ir al juzgado y más ahora después del Real Decreto del 27 de noviembre de 2012 y su ratificación hace pocos días en la llamada Ley de Protección de los Deudores Hipotecarios, de reestructuración de la deuda y del alquiler social que hace efectivo ese aplazamiento de dos años en el llamado lanzamiento del desahuciado en casos concretos de necesidad, pero que también habla de cláusulas abusivas por contemplar el préstamo intereses excesivos o comenzar el procedimiento de manera anticipada, entre otras novedades legislativas.
El Gobierno, escuchando a Europa por un lado y al clamor social por otro, ha puesto cotos y modificado unas leyes anticuadas e injustas y los ciudadanos atrapados por hipotecas que no pueden pagar tienen ahora algunos derechos más. Tal vez no sea la solución, pero si un avance. El primer paso debe ser pues preguntar y perder el miedo a los juzgados, que pueden ser en estos casos más ayuda que puntilla y no necesariamente con coste, pues existe justicia gratuita para quienes más lo necesiten. No acudir a la citación de los jueces impide cualquier opción de aplazar, anular o incluso resolver un desahucio. El desconocimiento de la ley no puede condenar a nadie. .