10/07/2020 / 17:32
Pedro A. Olea Álvarez / Profesor doctor


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El Obispo de Sigüenza presidente del Gobierno

Nuevo Capítulo de "Letras Vivas" seguntinas de la mano de Pedro. A. Oléa Álvarez.


Podemos ver, dando un vistazo a la historia que Sigüenza fue una diócesis que, por su cercanía a Madrid, también rindió grandes servicios a la política nacional; normalmente la gente se fija en el cardenal Mendoza, de tanta importancia en la política nacional, pero no echa de menos al cardenal Carvajal, de notable importancia en la vida europea de su tiempo, ni el anterior protagonismo de don Juan Serrano durante el reinado de Juan II que le llevó a morir envenenado, o la de don Pedro Gómez Barroso defendiendo a la reina doña Blanca, de tanta simbología en Sigüenza.

Pero ya en época renacentista el hecho de la cercanía a Madrid y a la Corte, hizo de Sigüenza –una diócesis entre las más ricas del reino y hoy, en gran parte, perteneciente a la España abandonada- hizo que su obispo fuera, a la vez, presidente del Consejo de Castilla, o Consejo Real, equivalente a la actual presidencia del Consejo de Ministros.

Entre ellos podemos citar a don Fernando de Valdés, Obispo de Elna, Orense, Oviedo, León, Sigüenza, Arzobispo de Sevilla, Inquisidor General y testamentario de Carlos V.

Don Fernando Niño era un prelado toledano que, ya saben ustedes cómo es la política, anduvo también por la Inquisición y fue obispo de Orense y arzobispo de Granada –donde fue un gran benefactor de San Juan de Dios- y, cuando la política se le puso cuesta arriba a Valdés, Carlos I le nombró presidente de Consejo hasta su fallecimiento en Toledo en 1552.

Don Diego de Espinosa, de quien hemos estudiado su actividad pastoral por primera vez en nuestro último libro, obispo de Sigüenza, siendo ya presidente, inquisidor general, testamentario de la reina Isabel y que falleció, siendo aún presidente del Consejo de Castilla el 15 de septiembre de 1572.

Pasando adelante encontramos a don Francisco Rodríguez de Mendarozqueta, un alavés, canónigo de Osma y Toledo, arcediano de Madrid, que se ocupó de la comisaría general de la Cruzada y fue también presidente del Consejo de Castilla.

El obispo don Juan de Herrera, tuvo una notable formación cultural en el colegio de San Clemente de Bolonia, donde estudiaron otros personajes seguntinos a lo largo del tiempo. Sirviendo luego como auditor de la Rota romana y elevado a la presidencia del Consejo de Castilla muriendo en 1726 como presidente.

El último que quiero reseñar es don Francisco Díaz Santos Bullón que fue presidente del Supremo Consejo de Castilla desde el 10 de septiembre de 1749 hasta el 11 de octubre de 1751 y capellán mayor del ejército en 1749-1750.

Como podemos ver unos siglos cargados de historia y unos personajes significativos para el país aunque, como ocurre frecuentemente en España, completamente olvidados, como suele ocurrir también hoy.


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