El pan de los ritos

04/10/2026 - 12:10 José Antonio Alonso/Etnólogo

Además del pan cotidiano, hay otros panes, horneados para el tiempo de los ritos.

Hablábamos el otro día de las dificultades para encontrar buen pan en algunos lugares, y de los recuerdos personales unidos a la fabricación de este alimento imprescindible en nuestra dieta. También comentábamos  acerca del pan tomado en días de diario. Pero, en mi vida, también he conocido y compartido, otros tipos de pan, vinculados a la fiesta y a los ritos, en los que he participado como músico y etnógrafo, coincidiendo con determinadas celebraciones.


El uso y las funciones de algunos panes han ido cambiando con el paso del tiempo. Un bollo “preñao”, relleno de chorizo, por ejemplo, pudo consumirse como algo cotidiano o como pan festivo, en ciertos momentos. En algunos lugares se cocía junto  con el resto del pan de diario; hoy en día se vende en algunos establecimientos comerciales, pero casi como un artículo “típico” y destinado a veces al turismo. En Robledo se llamaban “harinaos” y, además del chorizo, admitían otros rellenos cárnicos –tocino con magro o lomo-, y de pescado –sardinas-. También con sobrantes de masa se hornean, todavía, en algunas localidades, las “harinosas” rellenas de uvas.

Beleña de Sorbe. Caridad de la Candelaria. Foto: José Antonio Alonso.


En Cogolludo, por SAN ANTÓN, se consumen los conocidos “molletes de San Antón”, unos panes “preñaos”, rellenos con chorizo y lomo, que la APAG de la localidad se encarga de recoger en la panadería y de repartir. Actualmente es habitual consumir chorizos al vino embotados en pan para determinadas fiestas – carnavales, encuentros de música tradicional, etc.-.


Yo probé, hace muchos años, el “pan de ojos” de Tartanedo, coincidiendo con las fiestas estivales; pero, si atendemos a la información que publicó Teodoro Alonso, era antiguamente un pan cotidiano, más perecedero que las hogazas, más crujiente y delicioso, debido a su fabricación, -más estirado y con “ojos” u orificios- (Historia de Tartanedo, p. 273). Este pan debía encargarse previamente.

Las caridades
Son un testigo festero de la antigua costumbre de dar de comer a personas menesterosas, peregrinos, ciudadanos…, con motivo de fiestas y días señalados.  Actualmente se reparten entre los miembros de toda la comunidad, visitantes, familiares y vinculados al pueblo, que no han podido asistir. Detrás de esta costumbre suelen estar organizaciones eclesiales populares – cofradías, hermandades  y parroquias, en general-. Muchas veces son los mayordomos de las cofradías, los encargados de conseguir y repartir estas caridades, que en algunos lugares, como Albalate de Zorita o Fontanar llegan a sumar varios miles de piezas. En nuestra provincia quedan muchas localidades en las que, se reparten “caridades”, una gran parte de ellas en las fiestas antañonas de invierno, entre san Antón  y San Blas, pero también alcanzan a otras fiestas de municipios como Tórtola de Henares, a principios de mayo, o las fiestas de SAN ISIDRO (Arbancón –panes benditos- y Cifuentes -panota y huevo duro benditos-, por ejemplo). Frecuentemente, además del agua, la harina y la sal, llevan también anís, lo que les proporciona un sabor especial y característico; también pueden llevar manteca, azúcar y otros ingredientes. Junto a estas caridades “panaderas”, se reparten  otros alimentos que forman, igualmente, parte de la “caridad”: queso, cañamones, tostones, etc. y vino para desatascar las gargantas y alegrar el espíritu. Ciertas caridades pueden, incluso, carecer de pan o, al menos, no lo incluyen como elemento principal y están formadas por otros alimentos. Creo que este sería el caso de Illana, donde se reparten cañamones y limonada por SAN ANTONIO DE PADUA, y en Berninches, donde cantamos varias veces, y probamos, en esos ritos en torno al CORPUS, una caridad de tostones, cañamones y anisillos. En PEÑALVER la caridad de SAN BLAS son uvas pasas, que también se tienen por protectoras de la garganta, al igual que otras vinculadas a esta advocación, según el decir de los fieles.


Pero, antes de san Blas, ya se han distribuido otras caridades en nuestro ciclo festivo anual: en Jadraque, por SAN ANTÓN, se reparten cañamones; el mismo santo es el protagonista de la fiesta de Pastrana, donde se reparten unas caridades dulces; SAN SEBASTIÁN es celebrado en lugares como Millana y Montarrón, las de este último pueblo  consisten en pan, vino y queso; En el Pozo de Guadalajara, por STA. BRÍGIDA, los mayordomos reparten las “mandas” o caridades que los vecinos han solicitado.

Malaguilla. Recogiendo la caridad en la fiesta de Candelas. Foto: José Antonio Alonso.


En  Malaguilla, en la fiesta de LA CANDELARIA, tomamos, frente al Ayuntamiento, una caridad de pan anisado y vino de moscatel, mientras suena la música de la charanga; En Beleña de Sorbe estuve cantando un día de la Candelaria por la tarde, en un concierto íntimo y entrañable, ambientado por un sencillo y precioso decorado, pero, antes, a la hora de la comida,  tomamos  la caridad, a base de tostones, vino y unos pequeños panecillos, similares a los de la vecina Puebla de Beleña, cuya caridad documentó Pedro Vacas (Desde Antaño a Hogaño).

 
En Albalate de Zorita, las caridades benditas de SAN BLAS consisten en unos panecillos muy peculiares de masa de pan, manteca, azúcar y anís. También por san Blas se reparten caridades de pan anisado y chorizo en Fontanar.

Albalate de Zorita. Caridad de San Blas. Foto: José Antonio Alonso.

 

Otros panes de fiestas y ritos

Hay otras muchas fiestas en las que aparece el pan, acompañando comidas comunitarias, calderetas, paellas, etc., pero, aunque se trata de actos sociales, les falta algún factor más, creo yo, para ser considerados como alimentos del ritual festivo; pero otros sí tienen ese sentido; en nuestro artículo anterior ya salieron a relucir los “panes de orejas” que los marchamaleros siguen degustando con sus tortillas en el Domingo de Ramos; pero hay otros panes o alimentos similares que seguro que tienen también un sentido ritual; algunos están relacionados con el ciclo vital:   panes de ofrendas en la primera comunión, en la boda o, incluso, relacionados con la muerte.

Hornazos


Son roscas o tortas ornadas con huevos, que se cuecen en el horno con ellos; no son, normalmente, panes en sentido estricto, pero sí suelen conservar muchos aspectos rituales. Citaremos sólo algún caso, pues muchos de ellos podrían también encuadrarse en la repostería de ritual. En Málaga del Fresno, el Domingo de Ramos, los niños llevan colgados en los ramos de olivo de la procesión, sus “hornazgos”, bollos rellenos con chorizos y huevos duros, de masa dulce o salada, que luego consumen. Otros muchos hornazos siguen degustándose en la provincia con ese sentido ritual.


En cuanto a tortas y panes relacionados con las BODAS tradicionales, no podemos olvidarnos de la “torta de las solteras” de Alcoroches, de la que escribió Aragonés Subero (Danzas, rondas y música…) y de la hogaza de boda de El Ordial, que describieran Merche y Pedro Vacas y  Coro Núñez (El Ordial en bodas).También tendrían su sentido ritual los panes y tortas ofrecidas en los ritos de difuntos, que recogimos en nuestro trabajo sobre La muerte en la tradición de Guadalajara.


Los panes benditos, no sólo eran consumidos por las personas, también los ANIMALES DOMÉSTICOS eran alimentados de forma ritual, en algunas festividades, como recogieron los  Baroja en su documental sobre Las Botargas.