11/11/2019 / 18:15
Redacción


El patrimonio arquitectónico

En este sentido cabe reclamar esa atención, al tiempo que reconocer el impulso a la recuperación del patrimonio llevada a cabo en los últimos años. 


Monumentos como iglesias, castillos, monasterios o palacios forman parte del paisaje de la provincia y constituyen la seña de identidad de numerosos lugares, el motivo de atracción de visitantes y son punto de referencia para conocer la historia de las distintas localidades. El patrimonio arquitectónico de Guadalajara es en palabras de un reputado y experto arquitecto, con treinta años de carrera y un excelente trabajo de restauración en numerosos edificios, Juan de Dios de la Hoz,  “uno de los más importantes del país”. Complementado con unos espacios naturales privilegiados constituye el mayor valor de una extensa parte de la provincia, afectada por la despoblación y la falta de tejido empresarial, que debe aprovechar esta riqueza para fomentar el turismo como vía de desarrollo, fuente de ingresos y elemento dinamizador. Y dos son los factores que hacen posible esta potenciación. El primero su buen estado de conservación, algo que resulta costoso económicamente y  requiere de la coordinación y voluntad de distintas administraciones a través de proyectos de restauración o mantenimiento. En este sentido cabe reclamar esa atención, al tiempo que reconocer el impulso a la recuperación del patrimonio llevada a cabo en los últimos años, por ejemplo con la reciente actuación en el monasterio de Bonaval, que ha salido de esa lista roja de monumentos en peligro de extinción, o la obra realizada en la Fábrica de Paños de Brihuega donde se celebrará una jornada de puertas abiertas para apreciar los resultados este 24 de noviembre. En esta tarea hay que poner en valor también la labor de la Diócesis que destina casi un 20% de su presupuesto a programas de rehabilitación de las ermitas y templos que tiene por toda la geografía y que en muchos casos es lo único relevante que hay en muchos pueblos. Debemos pedir inversión para preservar estos edificios porque son nuestro mayor legado histórico y medio para la supervivencia.  El segundo elemento al que hacíamos referencia es la publicidad para que el mundo sepa lo que hay en nuestra tierra. Para ello debemos participar en ferias, impulsar iniciativas que nos den a conocer, realizar publicaciones, aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías…   para que a la gente, ya lo vamos logrando, le dé la gana de venir. 


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