El Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra. 155 años de solidaridad y apoyo


El 1 de octubre de 2026 se han cumplido 155 años de los orígenes del Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra.

El 1 de octubre de 2026 se han cumplido 155 años de los orígenes del Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra, que realiza una gran labor de apoyo y protección “a los hijos de los compañeros que perdieron la vida en acto de servicio sin haber dejado otro patrimonio a sus hijos que su sable y su hoja de servicios”. Estas palabras del general D. Fernando Fernández de Córdoba, pronunciadas hace siglo y medio, testimonian el espíritu de solidaridad y compañerismo que perdura y simboliza a esta institución vinculada a la ciudad de Guadalajara desde el último tercio del siglo XIX.

La protección social en las Fuerzas Armadas ha sido una preocupación constante entre sus miembros. Desde la creación en España de un ejército permanente, viudas y huérfanos de militares se acogían a la piedad de los reyes para subsistir sin recurrir a la caridad. La vía natural de supervivencia de los huérfanos se hallaba en las filas del ejército, honrando la memoria de sus padres. Para las huérfanas la situación era más difícil y acogerlas en conventos durante los siglos XVI a XVIII, era la mejor solución.

Colegio Residencia María Cristina.

Una sucesión de conflictos bélicos desoló el siglo XIX, provocando un gran número de bajas militares y el consecuente aumento de huérfanos. En el Ejército se empezaron a plantear la necesidad de hacerse cargo de su educación y formación, sentando las bases de una importante labor asistencial y benéfica que fue liderada por el Arma de Infantería. El 1 de octubre de 1871, abría las puertas del Asilo de Huérfanos de la Infantería, con el ingreso de las primeras cuotas de los miembros del Arma, la llegada de los primeros protegidos y la redacción de un reglamento provisional. Personal militar en la reserva atendería a los niños mientras las niñas estarían a cargo de viudas sin pensión económica y con hijos en el asilo. 

 

El Colegio de Huérfanos de la Guerra- Palacio del Infantado de Guadalajara

El ejemplo del Arma de Infantería despertó la conciencia social en el Ejército. El 20 de marzo de 1876 Alfonso XII firmaba un real decreto creando la Caja especial para alivio de los Inútiles y huérfanos de resultas de la guerra, con la misión de realizar una estadística de desprotegidos y canalizar los bienes embargados a los carlistas y donativos de carácter público con destino a la creación de una institución donde acoger a varones entre 9 y 15 años, hijos de militares o marinos fallecidos durante la última guerra carlista, bajo la dirección de oficiales del Ejército. El 23 de marzo de 1879 Alfonso XII inauguraba en el Palacio del Infantado en Guadalajara el Colegio de Huérfanos de la Guerra y seis meses más tarde, era la princesa de Asturias, Doña Isabel “La Chata”, quien daba la bienvenida a las niñas, encomendándose su educación hasta los 21 años a la Congregación de la Sagrada Familia de Burdeos.

A finales de siglo, el aumento de peticiones de plazas obliga a replantear la situación: el Palacio del Infantado continuará como sede de niñas y los varones pasarán al cercano Cuartel de San Carlos, convirtiéndose en vivero de vocaciones de la Academia de Ingenieros. Su presencia en la ciudad contribuyó a dar un toque de distinción, vida y juventud a Guadalajara. Pero el estallido de la Guerra civil en 1936 truncó los sueños de aquellos huérfanos que vivieron una pesadilla con un final trágico.

Inauguración del Colegio de Huérfanos de la Guerra. Salón de linajes del Palacio del Infantado. 1879.

 En el año 1956 los supervivientes de aquella tragedia, integrados en la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de Huérfanos de la Guerra, con sede en Madrid, realizaron una visita a Guadalajara y la corporación municipal presidida por D. Pedro Sanz Vázquez los distinguió con el nombramiento de Hijos Adoptivos de la ciudad.

 

 Colegio- residencia María Cristina (las  cristinas)

La desaparición de los Colegios de Huérfanos de la Guerra dejó una huella imborrable en Guadalajara y el anhelo de recuperar una institución propia y muy querida.  Sentimientos  que abrieron camino para que en el año 1965 se iniciasen gestiones para la construcción de un nuevo colegio en el solar de la huerta de la antigua Academia de Ingenieros, para acoger a las alumnas de María Cristina de Aranjuez. 

 El 24 de octubre de 1971se inauguraba oficialmente el Colegio de Huérfanas de Oficiales del Ejército,  un complejo colegio – residencia, moderno y funcional, con  seis pabellones con capacidad para 500 alumnas, salón de actos-capilla y unas cuidadas instalaciones deportivas, que lo hacían único en su género. Con el tiempo pasó a ser un Colegio- Residencia mixto, centro escolar abierto a la población de Guadalajara y centro preparatorio para el ingreso en las Academias generales militares. En el año 2006, tras 42 años de servicio, cerró sus puertas, desapareciendo una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad. En breve se convertirá en el Campus “Las Cristinas” de la Universidad de Alcalá.