El placer de un libro
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
En una actualidad plagada de tecnología audiovisual, cada vez se hace más difícil crear nuevos lectores y esto, es un gran problema para la evolución del individuo, donde dejan de desarrollarse aspectos básicos como la imaginación, la concentración, la cultura y la capacidad crítica.
Resulta muy duro comprobar en el día a día, la dificultad de escolares de secundaria o de bachiller para poder comprender un párrafo superior a cinco o seis líneas y ya no sólo por leerlas, ahora también les empieza a costar bastante entender lo que se les dice de forma oral en una exposición no demasiado extensa. Ellos tienen un lenguaje alternativo y la utilización de los SMS hacen cada día más complicada una correcta ortografía.
Tenemos una buena batalla que ganar para con los jóvenes, sólo pensar en que dedicaran a la lectura la tercera o cuarta parte del tiempo que dedican a ver la televisión, o los videojuegos, la partida ya estaría ganada. Sin embargo, no es tan fácil ganar esa batalla y abrir sus mentes al descubrimiento, la magia, la sabiduría y al entendimiento.
No podemos permitir dejar yermas de lectura las mentes infantiles y adolescentes, y para ello tanto educadores como padres han de hacer un importante esfuerzo. Sobre todo hay que sembrar con el ejemplo y la disciplina, sólo de esta forma crearemos un futuro mejor.
No basta con regalar un libro el día 23, es necesario leerlo. Esta aseveración que parece tan absurda y tan lógica, no es más que una apreciación de la realidad. Desgraciadamente el Día del libro se convierte en un rito que alimenta ríos de estanterías cubiertas de blanca ignorancia y de un fino polvo que va obstruyendo nuestros sentidos. Hay que trabajar muy duro para evitar que las generaciones futuras no se pierdan el placer que supone leer un buen libro.
Tenemos una buena batalla que ganar para con los jóvenes, sólo pensar en que dedicaran a la lectura la tercera o cuarta parte del tiempo que dedican a ver la televisión, o los videojuegos, la partida ya estaría ganada. Sin embargo, no es tan fácil ganar esa batalla y abrir sus mentes al descubrimiento, la magia, la sabiduría y al entendimiento.
No podemos permitir dejar yermas de lectura las mentes infantiles y adolescentes, y para ello tanto educadores como padres han de hacer un importante esfuerzo. Sobre todo hay que sembrar con el ejemplo y la disciplina, sólo de esta forma crearemos un futuro mejor.
No basta con regalar un libro el día 23, es necesario leerlo. Esta aseveración que parece tan absurda y tan lógica, no es más que una apreciación de la realidad. Desgraciadamente el Día del libro se convierte en un rito que alimenta ríos de estanterías cubiertas de blanca ignorancia y de un fino polvo que va obstruyendo nuestros sentidos. Hay que trabajar muy duro para evitar que las generaciones futuras no se pierdan el placer que supone leer un buen libro.