El 'primo' Jáuregui un buen ministro

16/12/2010 - 00:00 Fernando Jáuregui

 
Perdón por la autocita, pero yo le llamo "el primo Jáuregui", aunque no lo es -sí somos, lo reconozco, buenos amigos--: de hecho, estoy harto de que todo el mundo me llame 'Ramón', por la coincidencia en el apellido, que tampoco es para tanto (significa 'Palacio' en euskera); a cambio, me hicieron ministro en una televisión nacional, cuando el falso 'Fernando' Jáuregui fue distraídamente citado como nuevo jefe del Departamento de la Presidencia. Tiene buen talante, buena voluntad, sentido común, una dosis razonable -tampoco es que sea un enorme intelectual_de formación y es, me parece, en el buen sentido de la palabra, bueno. ¿Por qué Zapatero le despreciaba y ahora, dicen, es la niña de sus ojos? Lo ignoro, aunque lo sospecho: el caso es que se ha convertido en el 'número tres' del Ejecutivo, por delante de otros dos vicepresidentes -y por detrás, claro, de Rubalcaba_, y le encomiendan nada menos que gestionar la prolongación del estado de alarma en el Parlamento, ya que 'el jefe' tenía asuntos europeos que cuidar. No es por elogiar al falso primo, ni por denigrar al otro, pero me parece que ahora representa muchas cosas que Zapatero no: es sólido, no dice lo primero que le viene a la mente, se estudia bastante las cosas antes de hablar. No es tan brillante ni tan aparente como Zapatero, pero no creo que la situación necesite ahora carismas, sino realidades tangibles y contables. Ahora, Rubalcaba, Jáuregui, quizá José Blanco, Marcelino Iglesias y un reducido puñado más tienen que arropar al ZP de las arriesgadas piruetas -es lo que le piden los patrones europeos y el americano-; es lo que exigen esos mercados internacionales, los malditos--, al hombre que forzosamente se tiene que acabar marchando al final de esta legislatura, para ingresar, me parece que en buenos términos, en la Historia. No en vano, un destacado miembro de la oposición, nada menos que el jefe de gabinete de Rajoy, el diplomático Jorge Moragas, nos decía recientemente a un grupo de periodistas que ahora en el PP trabajan para hacer de ZP "un gran ex presidente". He escuchado pocas cosas tan razonables, tan atinadas. Creo que ese es el papel de Alfredo Pérez Rubalcaba, de Ramón Jáuregui, de Blanco, de ese puñado al que me refería -otros hay, ay, que jamás cumplirán ese papel--: contribuir a la transición de Zapatero hacia esa condición de ex, una vez que haya limpiado los establos, en los que, cierto que en una mala coyuntura internacional, él ha contribuido no poco a que reinen la porquería y el desorden económicos .