El yo inútil
01/10/2010 - 09:45
El comentario
Fernando Almansa - Periodista
Filósofos y sociólogos de nuestro tiempo anuncian que la nueva pauta que rige la filosofía colectiva de nuestra sociedad, es el llamado Personismo.
Vicente Verdú en su ensayo Yo y tú, objetos de lujo aborda esta tendencia socio cultural, y expone las implicaciones de la misma en una mezcla de aceptación y crítica.
Actualmente el YO ha alcanzado las cotas más altas de protagonismo, todo está orientado a tu YO, a dar culto al ego, y cada persona proclama la famosa frase divina Ego Sum (yo soy el que soy), frase reservada hasta hace unos años, exclusivamente a Dios, ya que nadie podía ser en sí mismo en su totalidad, sino Dios. Hoy sin embargo todos somos objetos del ego más elocuente y esencial. Los niños son los protagonistas de sus cuentos, nuestra ropa está personalizada; los coches se hacen a nuestra medida para satisfacer nuestros caprichos envueltos en forma de necesidades. Los proveedores de servicios de telefonía o cualquier otro, nos dicen que su razón de ser somos nosotros: nuestra felicidad, única y exclusivamente. Declaraciones de amor Becquerianas, en boca de multinacionales agresivas. Todo alrededor del YO, de tu YO de mi YO.
Paradójicamente o congruentemente este yo, ha de ser un yo hueco, vacío, resonante. Un yo real, con contenido, con personalidad propia con capacidad de decisión y autoinformación no tendría sentido en un sistema en el que cada ego es un dios, un eje central de un minicosmos en un sistema planetario con seis mil millones de egos, con seis mil millones de ejes centrales. Este reloj de millones de ejes sólo funciona si ninguno mueve nada, sólo si giran sobre sí mismos consumiendo aceite. Por eso mi coche tuneado para ser más yo, sólo es factible si hay una industria del tuneo que haga miles de yos diferentes entre si, pero compatibles en su inocuidad y en su absurdo personal.
El yo inútil, el yo objeto de consumo y consumista, el yo bipolar que se come la cola, es el triunfo de la sociedad absurda del siglo XXI.
Como dice Vicente Verdú, las personas se han convertido en sobjetos, es decir sujetos y objetos a la vez, sin solución de continuidad....
Un yo inútil que ya no tiene sentido en si mismo y que engorda el sistema de los beneficios económicos y vacía cerebros pensantes.
El personismo ya está aquí: diferénciate para ser como los demás.
Actualmente el YO ha alcanzado las cotas más altas de protagonismo, todo está orientado a tu YO, a dar culto al ego, y cada persona proclama la famosa frase divina Ego Sum (yo soy el que soy), frase reservada hasta hace unos años, exclusivamente a Dios, ya que nadie podía ser en sí mismo en su totalidad, sino Dios. Hoy sin embargo todos somos objetos del ego más elocuente y esencial. Los niños son los protagonistas de sus cuentos, nuestra ropa está personalizada; los coches se hacen a nuestra medida para satisfacer nuestros caprichos envueltos en forma de necesidades. Los proveedores de servicios de telefonía o cualquier otro, nos dicen que su razón de ser somos nosotros: nuestra felicidad, única y exclusivamente. Declaraciones de amor Becquerianas, en boca de multinacionales agresivas. Todo alrededor del YO, de tu YO de mi YO.
Paradójicamente o congruentemente este yo, ha de ser un yo hueco, vacío, resonante. Un yo real, con contenido, con personalidad propia con capacidad de decisión y autoinformación no tendría sentido en un sistema en el que cada ego es un dios, un eje central de un minicosmos en un sistema planetario con seis mil millones de egos, con seis mil millones de ejes centrales. Este reloj de millones de ejes sólo funciona si ninguno mueve nada, sólo si giran sobre sí mismos consumiendo aceite. Por eso mi coche tuneado para ser más yo, sólo es factible si hay una industria del tuneo que haga miles de yos diferentes entre si, pero compatibles en su inocuidad y en su absurdo personal.
El yo inútil, el yo objeto de consumo y consumista, el yo bipolar que se come la cola, es el triunfo de la sociedad absurda del siglo XXI.
Como dice Vicente Verdú, las personas se han convertido en sobjetos, es decir sujetos y objetos a la vez, sin solución de continuidad....
Un yo inútil que ya no tiene sentido en si mismo y que engorda el sistema de los beneficios económicos y vacía cerebros pensantes.
El personismo ya está aquí: diferénciate para ser como los demás.