Empiezan las fiestas invernales

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Editorial
Con el primer mes del año, comienzan ‘Las Botargas’. Fiesta tradicional, de los pueblos en la comarca norte de Guadalajara que ya se ha extendido por otras zonas como los pueblos del norte de la Campiña, que han adaptado esta costumbre ancestral a las tradiciones religiosas de cada uno de ellos.
Ayer, le tocaba abrir el turno a la de Alarilla (‘El Zarragón’), la de Humanes de Mohernando (‘La Botarga’) y la de Robledillo de Mohernando (‘La Botarga de casados’). La fiesta se remonta a ritos ancestrales cercanos a tiempos celtíberos, de ahí su cercanía en la celebración con el solsticio de invierno, cuando los días empiezan a ser más largos y se va ganando tiempo a la oscuridad. También se la asocia a la fiesta romana de la Lupercalia o fiesta de la fertilidad del Dios Lupercus de desenfrenado frenesí sexual y que el Papa cristiano Gelasio se ocupó de transformar. El botarga, representa una especie de diosecillo cuyo origen es precristiano con toda seguridad. Su misión era la de ahuyentar los malos espíritus y favorecer el crecimiento de las cosechas, que en esta época del año empezaban a brotar. Con la llegada del cristianismo el botarga pasó a ser una especie de bufón con la misión de recaudar fondos para el mantenimiento de la festividad. Sin embargo, en nuestro tiempo las botargas, más allá de recoger las tradicionales de hace años se convierten en eventos lúdico-festivos que sirven como atractivo turístico. De hecho una de las grandes potencialidades de la provincia son sus fiestas tradicionales, de las que hay una gran variedad y cuyo origen es ancestral. Con las botargas comienza lo que se conoce como ciclo de invierno, una serie de celebraciones que se prolongan hasta bien entrado marzo y entre las que destacan las botargas, las Águedas o el Carnaval, con fiestas como los vaquillones de Villares de Jadraque, entre otros.