Entre aves y cercanías

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
FERNANDO ALMANSA - Periodista
La campaña electoral sigue prometiéndonos el paraíso, gane quien gane, y parece que en lo que a transporte ferroviario se refiere hay concurrencia de opiniones. Todos los partidos políticos prometen mejores conexiones ferroviarias entre las grandes capitales, completar las redes de trenes de alta velocidad, y conseguir que de verdad vayan a alta velocidad, los trenes que circulan por los tramos que ya están mal construidos, pero construidos al fin y al cabo.
Además en Madrid El PSOE e IU plantean desarrollar una potente red de cercanías para la metrópoli, como su gran apuesta en lo que a transporte se refiere, y el PP no le hace ascos. Conseguir unas cercanías eficaces en Barcelona, es por su puesto otra gran prioridad compartida, tras el calvario de los últimos meses. Todo con tal de que cada día se más fácil llegar al centro de las capitales desde la periferia suburbial, y así seguir generando unas ciudades cada vez mayores y más inhabitables, ciudades de 10 y 15 millones de habitantes; extendidas con diferentes nombres pero al fin y a la postre sin solución de continuidad en un radio de más de sesenta kilómetros.
Entre tanto los trenes de media distancia, los regionales, seguirán en el olvido, sujetos a los mínimos inevitables por pundonor político y poco más. Soria seguirá mal comunicada, y con ella un gran eje de la provincia alcarrreña. Pero aquí hay poco voto, y lo que hay menos aún, es sentido de solidaridad y de responsabilidad por parte los políticos que tan descaradamente se alejan de las necesidades de las minorías para conseguir el voto de las masas con el menor esfuerzo posible.
Y es que el asunto del transporte en nuestro país no es más que un indicador de como la democracia en España apenas es algo más que una demagogia estructurada para el buen manejo de masas, asegurando que el pan y circo no faltará, bien lejos de del respeto de los derechos de todos los ciudadanos, atendiendo a cada uno según sus necesidades y de forma solidaria.

Algún día quizás, la democracia evolucionará, se entonará el “mea culpa” y se respetarán los derechos de mayorías y minorías. Y con ello se reconocerá que el tan traído y llevado desarrollo rural, sólo es posible si hay polos intermedios de desarrollo, con servicios e infraestructuras básicos desde los que llegar y servir mejor a las zonas rurales. Y estos polos intermedios, estos pueblos grandes o pequeñas ciudades “nodales”, tienen que estar bien comunicados. Ellos son la mejor garantía de desarrollo local y de asentamiento territorial armónico, por encima de las absurdas y decimonónicas apuestas por las megametrópolis.