Errores judiciales y pena de muerte

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El caso ha sobrecogido a todo el mundo: un ciudadano de Dallas apellidado Woodard, actualmente de 55 años, que ha pasado más de dos décadas de su vida en prisión acusado de violar y asesinar a su novia, ha sido declarado inocente y puesto en libertad tras una prueba de ADN.
Dos pruebas distintas han permitido que el reo pudiese defender su inocencia ante el juzgado. Tras agotar todas las instancias, Woodard decidió acudir a Innocence Project, una organización ubicada en Nueva York y especializada en estudiar casos legales a través de pruebas de ADN, sobre todo en aquellos supuestos antiguos en que tales comprobaciones no eran científicamente posibles. Esta organización ha demostrado la inocencia de 18 personas desde su existencia en Estados Unidos. Y su labor constituye un nuevo alegato contra la pena de muerte: el daño que se ha causado a un inocente recluido injustamente durante casi tres décadas es muy grave, pero si hubiese sido ajusticiado, habría sido irreparable. De cualquier modo, la pena de muerte es intrínsecamente perversa en todos los casos; sin embargo, la evidencia de que la Justicia también comete errores añade una crueldad adicional a la pena capital.