Experimentos psicológicos (V)


Nuevos experimentos nos permiten obtener interesantes conclusiones sobre cómo moldear determinados comportamientos. 

APRENDIZAJE SOCIAL. BANDURA.

 Albert Bandura desarrolló la teoría del aprendizaje social, que sostiene que las personas aprenden observando el comportamiento de los demás en un contexto social. Para demostrarlo, Bandura realizó el famoso experimento del muñeco Bobo en los años 60, con 72 niños y niñas de entre 3 y 5 años. Los participantes fueron divididos en tres grupos: uno expuesto a un modelo agresivo, otro a un modelo no agresivo y un grupo de control sin modelo. Además, se equilibró la exposición a modelos del mismo sexo o del sexo opuesto.

En el grupo agresivo, un adulto golpeaba al muñeco Bobo con violencia, mientras que en el grupo no agresivo, el adulto jugaba pacíficamente. Posteriormente, se observó el comportamiento de los niños en la misma situación. Los resultados mostraron que los niños que habían presenciado conductas agresivas tendían a replicarlas, especialmente si el modelo era de su mismo sexo. Los niños varones mostraron mayor propensión a la agresión física que las niñas.

Este estudio fue clave para demostrar que el aprendizaje por observación no requiere reforzamiento directo. Bandura comprobó además que, cuando los adultos eran recompensados por su agresividad, los niños eran más propensos a imitarla, pero si eran castigados, los niños dejaban de repetir las conductas violentas.

Nota del autor: Hoy los progenitores tienen mucho miedo al uso que sus hijos hacen de las nuevas tecnologías. Y es verdad que educan los padres, el colegio, los medios de comunicación, el grupo de iguales y la red.

Pero no es menos cierto que los padres influyen, influimos sobremanera. El ejemplo es esencial.

A veces las palabras, las indicaciones no son coherentes con lo que los hijos ven, y generalmente se inclinarán por lo que los padres hacen, no por lo que dicen que hay que hacer.

Muchos de mis libros se dirigen naturalmente a los padres, para que revierta positivamente en sus hijos.

Los padres también han tenido sus circunstancias y otros progenitores que les han educado. Paremos por tanto a pensar cómo somos, cómo nos conducimos, y qué coherencia y congruencia hay en relación a como queremos que sean nuestros hijos.

Me gusta la expresión: “Quien educa a sus hijos, educa a sus nietos”.

 

REFERENCIADO:

Bandura, AJ (1977) . Teoría del aprendizaje social. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall. Bandura, AJ (1977).

 

A SOLAS CON OTROS

En 1968, John Darley (Universidad de Nueva York) y Bibb Latané (Universidad de Columbia) realizaron un experimento para estudiar la influencia social en situaciones de emergencia. Colocaron a un “sujeto experimental” junto a otros estudiantes (que en realidad eran actores) en una habitación donde todos debían rellenar un cuestionario. 

De repente, comenzó a salir humo por el conducto de ventilación. El sujeto experimental notaba el humo y miraba a los demás, pero al ver que continuaban tranquilos con su tarea, él también lo hacía, sin reaccionar. Solo uno de los sujetos experimentales dio la alarma.

Los investigadores concluyeron que, en grupo, las personas tienden a convencerse de que no hay peligro si los demás no reaccionan. En una variante del experimento, cuando el sujeto experimental estaba solo, reaccionaba rápidamente ante la presencia de humo, alertando de inmediato. El estudio demostró que el comportamiento humano cambia radicalmente cuando las personas están solas en comparación a cuando están en grupo, subrayando el efecto de la presión social.

Nota del autor: Interesante, de nuevo la presión social. Nuestra individualidad, unicidad, parece sucumbir ante la presión de los otros, aun siendo desconocidos, y no estamos hablando de confianza, sino de percepción de presión (casi asunción de coacción psicológica).

 

REFERENCIADO:

Latané, B.; Darley, J.M. (1968). Group Inhibition of Bystander Intervention in Emergencies. Journal of Personality and Social Psychology, 10, pp. 215-221.

 

LA TEORÍA DEL EMPUJÓN

Richard H. Thaler recibió el Nobel de Economía en 2017 por ser pionero en la economía conductual, una disciplina que une psicología y economía para comprender cómo tomamos decisiones. Sus investigaciones desmontan la idea de que las personas siempre actúan de forma racional al gastar o ahorrar. Según Thaler, nuestras elecciones están marcadas por sesgos, emociones y falta de autocontrol.

Uno de sus grandes aportes es la teoría del “empujón” (nudge): pequeños cambios en el entorno que nos guían hacia decisiones mejores sin restringir nuestra libertad. Por ejemplo, colocar fruta a la altura de los ojos en un supermercado puede fomentar elecciones más saludables.

También desarrolló el concepto de “cuentas mentales”, que explica por qué tratamos el dinero de forma diferente según su origen o destino, aunque objetivamente sea el mismo. Esta teoría ayuda a entender comportamientos cotidianos como ahorrar en una cuenta mientras pagamos intereses en otra.

En su libro Misbehaving, Thaler muestra cómo, aun sabiendo lo que nos conviene, a menudo elegimos mal. Por eso propone rediseñar las decisiones para ayudarnos a elegir mejor. Sus ideas han influido en gobiernos de todo el mundo para mejorar políticas públicas en pensiones, salud o medio ambiente.

Nota del autorObviamente que la forma de desempeñarnos en la economía, y más en la doméstica, se explica en gran medida desde nuestra característica, que da título a este libro: “El ser humano no es lógico; es psicológico".

REFERENCIADO:

Thaler, R.H. (2015). Misbehaving: The Making of Behavioral Economics. New York: WW Norton & Company, Inc.

Thaler, R.H.; Sunstein, C.R. (2017). Un pequeño empujón: El impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad. Madrid: Taurus.