Farmear Ceuta
Con lo que me gustan los videojuegos y lo poco que hablo de ellos en estas líneas. No tanto por el tiempo de ocio que puedan ofrecer sino porque incluso detrás del más sencillo, existe una estructura económica de obtención de recursos e inversión para ir desbloqueando u obteniendo los hitos que marque el juego. Me apasionan los de estrategia o de construcción. Uno de los conceptos más oídos es el de “farmeo” (del inglés farm, granja) que es tener una fuente de obtención elementos que sirvan como moneda de transacción. Algo así como cosechar reiteradamente algo que tenga valor y como lo que hay en Internet y redes sociales, trasciende el mundo catódico, lo que tiene importancia es el “aura”, o para los de la LOGSE, el carisma, la actitud o la energía que transmite alguien y llega a los demás.
En el mundo del gaming esto nace en los “taunts” (burla, mofa, provocación) de los juegos de peleas (principalmente WWE y lucha libre americana) y se traslada de global al Fornite con bailes llamativos que traten de humillar al rival de forma intangible. Es decir, hacer algo y obtener el respeto de los demás. De ahí que de la pequeña pantalla a las plazas de las ciudades del mundo solo ha habido un paso. Las batallas de farmeo de aura convocan a decenas de miles de personas haciendo el gilipollas para ganarse una etéreo reconocimiento de desconocidos. Es humanamente antropológico medirse las cositas de mear y compararlas con los semejantes y esto ha pasado en otras generaciones de jóvenes, pero es cierto que el sentido del ridículo es inversamente proporcional a la falta de talento. Próximamente en su Alcarria profunda y en su red social favorita. Vivan nuestros jóvenes que mientras se forman, matan moscas con el aura.
Pero hay otros jóvenes (y no tanto) que en vez de cosechar respeto de los demás, han cambiado de videojuego y se han lanzado a la invasión y a la conquista de la ciudad autónoma de Ceuta, deidad sabe si de motu propio provocado por la expectativa de una vida mejor o lanzados a las fauces de las murallas por su serenísima majestad alauita. Hace un mes, más de 80.000 personas (por decir algo, porque nunca ha habido cifras oficiales) invadieron el perímetro de dicha localidad española y geolocalizada en el norte de África y todavía no se ha resuelto dicho incidente, teniendo cientos de niñas con riesgo de violación, miles de menores apalancados y un número indeterminado de deambulantes en Septem Fratres que han bloqueado la zona. En términos homogéneos supone meter un Santiago Bernabéu extra en nuestra Arriaca o casi duplicar la población de la ciudad de la noche a la mañana.
Tanto si ha sido voluntario como indicado, este asalto a nuestra integridad nacional ha sido organizado y quizá debamos revisar la consideración de “socio” de nuestro vecino del sur, al menos a rival o competidor por no usar el término enemigo. Quizá para la reflexión no deba ser analizar lo que ha ocurrido, sino evitar que dicha agresión pueda volver a ocurrir en el futuro, porque hemos dejado claro como país, a nivel institucional y gubernamental, que volvemos a ser un estado fallido en las cosas importantes como es defender fronteras o dar respuesta a nuestros propios paisanos. Ceuta al borde del colapso y Melilla con las barbas encharcadas.
Y así hemos pasado la parte final del verano, con una parte del mundo farmeando aura (y casi buscando la prescripción médica de la colleja preventiva) para publicarlo en redes sociales y otra parte del mundo mirando con asombro como la frontera sur de Europa se puede pseudo invadir con una turba que ha puesto a prueba nuestra nula capacidad de defensa territorial. Como observador privilegiado de la península ibérica, nuestro ínclito y propio Amir al Mu’minin (Comendador de los Creyentes) que se ha tirado todo el mes de agosto sentado encima de su propio papo en la Mareta de vacaciones sin entender que las urgencias nacionales no atienden a territorios ni momentos.
La verdad es que no genera ni cabreo ni decepción, sino verdadera pena por la degeneración y desgaste del sanchismo en esta década. Por tu actuación en Ceuta haciendo el six-seven con el país, puedes quedarte en Lanzarote el tiempo que te de la gana. Pedro Sánchez de nombre, lo otro que se canta de apellido. Busted. Eliminado y para el lobby. Menos 1.000 puntos de aura.