Formación para los profesionales de la construcción
Falta personal y formación cuando es un nicho de mercado atractivo para los jóvenes que busquen su inserción en el mundo laboral por varios motivos.
Todos sabemos de la lista de espera existente para cualquier tipo de reforma, rehabilitación o reparación en el hogar. Faltan fontaneros, albañiles, electricistas, carpinteros, pintores… o al menos no hay en número suficiente para responder con rapidez a la demanda de la gente, en particular en determinados momentos del año, siendo un servicio por todo ello, además, de elevado costo para el cliente cuando logra acceder. Situación que afecta también a la hora de acometer una construcción de obra nueva. Las empresas se encuentran con que no tienen mano de obra y más todavía cualificada, con los conocimientos y el criterio para realizar el cometido con la calidad exigible. En la época de la crisis del sector allá por el 2008, muchos de estos trabajadores se fueron a la logística y hoy o están acomodados allí y no quieren volver o simplemente han llegado a la edad de jubilación. Falta pues personal y formación cuando es un nicho de mercado atractivo para los jóvenes que busquen su inserción en el mundo laboral, primero porque está bien pagado, pero además porque ofrece estabilidad al haber alta demanda de estas funciones y por resultar atrayente al ser oficios en los que no se deja de aprender, de innovar, de encontrar nuevos alicientes o retos. No es que sea el único problema en el mundo de la vivienda, podríamos hablar de necesidad de recalificación de suelos para convertirlos en urbanizables, de otros problemas jurídicos o administrativos, de la fiscalidad, de altos costes de los materiales u otros tantos, pero si que es un factor sobre el que poner la atención.
Y aunque sea con pocos alumnos y de manera piloto, la patronal de la construcción (APEC) y el Gobierno regional, a través de la Fundación Laboral de la Construcción y de Fundación Hercesa están poniendo en práctica con su proyecto Construyendo un futuro profesional con un contrato de formación, una docencia práctica. Son solo 16 personas pero se presentaron a la convocatoria un centenar lo que demuestra interés ante una sugerente iniciativa que solo por este dato y la colaboración de numerosas empresas vinculadas al sector debe ya considerarse un éxito y sobre todo una oportunidad de trabajo en oficios que la sociedad reclama, algo extensible a la formación profesional que requiere todavía de dignificación pero que es una extraordinaria opción para un buen futuro laboral. Por ello es necesaria la colaboración público-privada y ahondar en esta materia es un camino a seguir transitando.