Frutos tangibles de una acertada estrategia contra la despoblación
La lucha, desde el Manifiesto de Sigüenza en 2018, se traduce en la recuperación de 5.000, aproximadamente, vecinos en la Guadalajara rural.
Estamos en el último fin de semana del mes de junio, en los primeros días oficiales de un verano que ha entrado con una fuerte ola de calor, y son muchas las personas de nuestra capital provincial y de otros lugares de la geografía española a los que un día- allá por la década de los sesenta- se emigró, que vuelven a sus pueblos de origen, o los de sus antepasados, a disfrutar de la calma de sus calles, la belleza de sus paisajes, el reencuentro con sus raíces, con su propia historia. Durante mucho tiempo una gran parte de nuestra provincia, en las comarcas de la Sierra Norte y la zona de Molina principalmente, había quedado para eso, para ser lugar de segunda residencia para el tiempo de vacaciones, sufriendo una gran despoblación, cierre de sus comercios, escuelas, bares… hasta ser consideradas por la Unión Europea zonas en máxima alerta por desertización. En Sigüenza, en 2018, organizado por los grupos de desarrollo rural, bajo el auspicio de nuestro periódico, se organizó un foro de despoblación para analizar este drama y de allí salió un manifiesto, un documento con diez puntos, que sirvió como germen para el desarrollo de políticas contra la despoblación.En 2021se aprobaría en nuestra región una ley que sería pionera en España contemplando y desarrollando aquellas peticiones realizadas por personas conocedoras de la realidad de los lugares. La lucha desde entonces, vía legislativa creando a través de distintas medidas un marco atrayente para quienes quisieran fijar su residencia en pueblos afectados por la despoblación, que verían garantizados los accesos a los servicios públicos fundamentales y además con ventajas fiscales, y vía apoyo a los empresarios que quisieran invertir creando allí su proyecto, ha significado, cinco años después, una reversión en la curva de la población habiéndose ganado alrededor de 5.000 habitantes en la Guadalajara rural. Esta misma semana se ha inaugurado una escuela infantil en Pobo de Dueñas en la que en este curso se ha atendido a un niño y al año que viene se atenderá a otro más, siendo una localidad de menos de cien habitantes y también se ha visitado por el Gobierno regional la mejora de un tramo de carretera entre Tierzo y Corduente, dos localidades de 40 y 300 habitantes respectivamente. Allí Martínez Guijarro recordaba que el coste de una cartilla sanitaria en Molina es cinco veces más que en la capital. Sin embargo pese a ser para pocas personas se realiza la inversión, se apuesta por el medio rural y los frutos están llegando.