Grúa y multas: nuevo impuesto
01/10/2010 - 09:45
Liduvina Díaz - Guadalajara
Como vecina de la Calle Chorrón estoy muy indignada con las actuaciones del actual ayuntamiento en nuestro barrio.
Un día sí y otro también aparece la grúa municipal retirando algún vehículo o poniendo multas por doquier. Saben perfectamente que en cuanto retiran un coche aparece otro en su lugar (podrían estar quitando vehículos ininterrumpidamente las 24h). Los vecinos de la zona venimos soportando estoicamente, desde siempre, ser el aparcamiento público de la ciudad en todas las fiestas y eventos con los consiguientes ruidos, orines y destrozos, con los coches entorpeciendo de verdad toda la calle (días en los que las grúas y agentes no aparecen para imponer el orden al que nos tienen habituados a base de sanciones); soportando estoicamente las peñas que hubo hasta hace muy poquito en la plaza Chorrón, soportando el botellón y destrozo del parque Sandra durante años, sin que apareciera un policía local para controlarlo (somos los vecinos quiénes nos enfrentamos a los destroza jardines, rompebotellas, rompepapeleras...); soportando que nuestra calle se convierta en una ratonera sin salida rodeada enteramente de zona peatonal (Arrabal del agua, Bejanque, Paseo San Roque)... Administrar correctamente los bienes de todos y velar por los vecinos que pagamos impuestos y votamos es encontrar una solución al problema del aparcamiento, no es solo pintar líneas amarillas, comprar grúas nuevas e incorporar nuevos agentes ocupándoles en sancionar a los contribuyentes (que pésima manera de administrar nuestros recursos). Los vecinos de Chorrón, que por ahora no tenemos opción a zona de residentes, hemos aprendido a ingeniárnoslas para compartir el aparcamiento con los vecinos del Arrabal del Agua, Paseo de San Roque y los negocios de la zona, llegando incluso a triple fila de coches o más, respetándonos y dejando paso para circular normalmente; quizás sería más inteligente por parte del ayuntamiento que aprendieran de este civismo, e intentaran dialogar con las gentes del barrio para solucionar dichos problemas, en vez de comenzar una batalla a base de grúa y multas.