Guerra fría

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

CALENDARIO
Pedro Villalar
El final de la guerra fría produjo como era de esperar el desmembramiento del bloque del Este, cuyo engrudo –el colectivismo- saltó hecho pedazos, permitió a los satélites europeos de la extinta URSS recuperar su historia y reconciliarse con ella y obligó a Rusia a realizar primero una dolorosísima catarsis y a intentar después un ingrato y arduo camino hacia la economía de mercado y la democracia.
La historia de Rusia en estos años es conocida: entre la susceptibilidad, el autoritarismo congénito –no existe la menor tradición democrática en un país que pasó sin solución de continuidad del zarismo al leninismo- y el nacionalismo, ha ido abriéndose paso hacia el futuro. Lo lógico hubiera sido que Occidente, con sensibilidad y realismo, la hubiera ayudado en este trayecto que es además vital para Occidente. Pero no: bajo los auspicios de los ‘neocoms’ norteamericanos, se la ha querido aislar y recluir en sus confines. En estas circunstancias, lo de Georgia es lo menos importante. Lo grave es que Rusia esté intentando junto a China la vitalización del Grupo de Shanghai para formalizar un poderoso bloque que sirva de contrapeso a Occidente. Toda una proeza de la diplomacia occidental.