Hacer caja
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
Nuria Fernández - Periodista
Tengo unos amigos que desde hace años se pagan las vacaciones de verano con lo que van echando en una hucha.
El sistema a ellos les funciona: todas las semanas ponen una cantidad fija, por ejemplo 5 euros, y a eso, le añaden lo suelto que llevan por el bolsillo del pantalón cada día cuando llegan a casa. Hasta ahora la iniciativa era todo un éxito, tacita a tacita, casi sin darse cuenta, iban engordando su particular caja fuerte y cuando llegaba el verano hacían recuento. Este año llegó el mes de mayo y rompieron el cerdito pero cual fue su sorpresa al ver que dentro no había tanto dinero como esperaban, ¿la causa? que este año no llevaban tanto suelto en los bolsillos porque lo necesitaban para comprar otras cosas. Lo mismo que les ha ocurrido a mis amigos, que este año sólo podrán irse al Levante de vacaciones, le está pasando al Ayuntamiento de Guadalajara que no para de darle vueltas a la cabeza para ver cómo equilibra el presupuesto municipal sin que se note el bajón que ha pegado el impuesto de construcciones y que ha sido del veinte por ciento.
Y lo peor está por venir, porque en este año todavía hay muchos proyectos pendientes de construir, proyectos cuyas licencias se habían pedido con anterioridad y en los que los compromisos con los bancos hacen imposible dar marcha atrás pero ¿y el año que viene? Ante este panorama no está de más buscar otras fuentes de financiación. El último paso ha sido encargar a una empresa privada el cobro de las multas de tráfico. Me parece una idea acertada, creo que la Policía Municipal tiene demasiados frentes que atender para que se dedique a estos asuntos aunque no deja de asombrarme que una cosa tan sencilla no se hubiera puesto en marcha años atrás sobre todo teniendo en cuenta que apenas se cobran el diez por ciento de las multas que se ponen. Como digo es una buena idea pero desde luego no va a ser la solución a la falta de ingresos, como tampoco lo serán las sanciones por no cumplir la nueva norma para la convivencia que sobre el papel diseña una ciudad amable, limpia y poco ruidosa pero que dudo que el ayuntamiento se atreva a ejecutar con dureza. Por eso el Ayuntamiento de Guadalajara necesita una fuente de ingresos mayor y eso se puede solucionar de un plumazo con la privatización del servicio de agua. Sin embargo la iniciativa, a primera vista, es impopular y no me convence que el concejal Jaime Carnicero diga que las averías se van a arreglar antes, eso es lo de menos. Lo que realmente nos importa es que una empresa privada siempre busca beneficios y si no consigue el margen de ganancias que ha previsto, lo suplirá de la manera más fácil y rápida: subiendo el recibo y eso si que es impopular. Eso no le gustará a ningún votante.
Y lo peor está por venir, porque en este año todavía hay muchos proyectos pendientes de construir, proyectos cuyas licencias se habían pedido con anterioridad y en los que los compromisos con los bancos hacen imposible dar marcha atrás pero ¿y el año que viene? Ante este panorama no está de más buscar otras fuentes de financiación. El último paso ha sido encargar a una empresa privada el cobro de las multas de tráfico. Me parece una idea acertada, creo que la Policía Municipal tiene demasiados frentes que atender para que se dedique a estos asuntos aunque no deja de asombrarme que una cosa tan sencilla no se hubiera puesto en marcha años atrás sobre todo teniendo en cuenta que apenas se cobran el diez por ciento de las multas que se ponen. Como digo es una buena idea pero desde luego no va a ser la solución a la falta de ingresos, como tampoco lo serán las sanciones por no cumplir la nueva norma para la convivencia que sobre el papel diseña una ciudad amable, limpia y poco ruidosa pero que dudo que el ayuntamiento se atreva a ejecutar con dureza. Por eso el Ayuntamiento de Guadalajara necesita una fuente de ingresos mayor y eso se puede solucionar de un plumazo con la privatización del servicio de agua. Sin embargo la iniciativa, a primera vista, es impopular y no me convence que el concejal Jaime Carnicero diga que las averías se van a arreglar antes, eso es lo de menos. Lo que realmente nos importa es que una empresa privada siempre busca beneficios y si no consigue el margen de ganancias que ha previsto, lo suplirá de la manera más fácil y rápida: subiendo el recibo y eso si que es impopular. Eso no le gustará a ningún votante.