Hacia el modelo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

CÉSAR A. DE LOS RÍOS - PERIODISTA
El presidente del Gobierno ha ganado tres meses para la búsqueda de una solución al problema de la financiación autonómica.
A mi entender la comparecencia de Solbes en el Parlamento no ha respondido a lo que podríamos llamar una estratagema de Zapatero basada en razones de cobardía política, sino en la necesidad de negociaciones con CiU y con el PNV que tienen que ver con su estrategia basadas en la construcción del nuevo modelo de Estado que anunció en los comienzos de la legislatura pasada. Las razones a las que recurre la oposición, basadas en la tendencia de Zapatero a los problemas de imagen, resultan ya insuficientes a estas alturas. Son muchas las elecciones que va ganando con un procedimiento tan simple. Yo, por mi parte, trato de encontrar las explicaciones que tienen que ver con la política real del Partido Socialista.

En efecto, el objetivo inmediato de Zapatero es buscar una solución “de Estado” en Cataluña y en el País vasco y que, al tiempo, suponga un gran salto para los intereses de su propio partido, es decir, su consolidación en el poder central. Por un lado va a tratar de entenderse con CiU y con el PNV y con ellos llegar a una solución global. De ese modo llevaría a cabo el sueño de Felipe González, esto es, repartir el poder entre los tres partidos manteniendo el Socialista el poder central. En cierto modo está en condiciones ventajosas para ello: CiU está en la oposición en Cataluña y el PNV ha perdido las elecciones generales en el País Vasco.

Hay una nueva masa de electores para quienes la ‘normalización’ de la vida política en esos dos territorios pasa por la consolidación del PSOE en el poder central y no sólo por la hegemonía de las dos grandes formaciones nacionalistas en Cataluña y el País Vasco. A estos ciudadanos les parecería normal, por tanto, el acuerdo del PSOE con CiU y el PNV en relación no sólo a la gobernabilidad del Estado sino de las dos “nacionalidades”. Por supuesto esa meta pasaría, a su vez, por el establecimiento de un marco confederal basado en dos estatutos plurinacionales. El catalán requiere una financiación especial, cuya solución debería encontrarse en estos meses, y el catalán vasco tendría que salir adelante sin la convocatoria de un referéndum.

Estos son los temibles desafíos de Zapatero. Tan ambiciosos que podrían llevarle al fracaso. En todo caso esa es su estrategia y no precisamente la pequeña estratagema de escaquearse ante el Parlamento.