¿Hasta cuándo?
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
Guadalajara volvía ayer a despertarse con un trágico suceso. Un hombre acababa con la vida de su ex-pareja y la de su compañero sentimental y, después, se quitaba la vida en Alovera. De poco le sirvió a la víctima, que estaba en trámites de separación, haber denunciado a su marido en dos ocasiones, en 2003 y en 2006, y contar con un dispositivo de telealarma. Pero tampoco resultó eficaz la orden de alejamiento dictada sobre el agresor y que le impedía acercase a ella.
En Castilla-La Mancha tenemos la Ley contra la violencia de género pero algo falla en la aplicación de la misma. O incluso se puede ir más allá: falla la propia sociedad. Mientras se permita que existan desigualdades entre hombres y mujeres, la semilla del maltrato seguirá germinando.
En la raíz de la violencia contra las mujeres se evidencia la asimetría de poder que ha propiciado el sistema patriarcal y machista imperante, y que ha llevado a un abuso con la persona más desfavorecida en este esquema, la mujer. Por ello, los expertos inciden en no presentar el problema como si fuera de las mujeres, ya que si bien son ellas quienes lo sufren, se trata de una dificultad de la que los varones han de ser conscientes y deben, también, trabajar por superarla.
A pesar de la existencia de mecanismos para la protección contra el maltrato, sucesos como el de ayer ponen de manifiesto que siguen siendo insuficientes. Por eso, hay que trabajar para evitar que la violencia de género se produzca y para eso lo primero es potenciar un nuevo modelo de educación entre niños y niñas porque los jóvenes, especialmente los menores de 40 años, siguen siendo protagonistas de malos tratos, y de las muertes, lo que significa que esta lacra no es algo del pasado sino que se detecta entre la gente de la actual generación.
En la raíz de la violencia contra las mujeres se evidencia la asimetría de poder que ha propiciado el sistema patriarcal y machista imperante, y que ha llevado a un abuso con la persona más desfavorecida en este esquema, la mujer. Por ello, los expertos inciden en no presentar el problema como si fuera de las mujeres, ya que si bien son ellas quienes lo sufren, se trata de una dificultad de la que los varones han de ser conscientes y deben, también, trabajar por superarla.
A pesar de la existencia de mecanismos para la protección contra el maltrato, sucesos como el de ayer ponen de manifiesto que siguen siendo insuficientes. Por eso, hay que trabajar para evitar que la violencia de género se produzca y para eso lo primero es potenciar un nuevo modelo de educación entre niños y niñas porque los jóvenes, especialmente los menores de 40 años, siguen siendo protagonistas de malos tratos, y de las muertes, lo que significa que esta lacra no es algo del pasado sino que se detecta entre la gente de la actual generación.