Igualdad de ley

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

CARTAS AL DIRECTOR
Jorge del Castillo Morales - Guadalajara
Sr. Director:
La ley de Igualdad ya tiene el respaldo de los tribunales. Pues muy bien. Aunque siento de verdad que haya sido necesario llevar a este extremo algo que era de justicia y debía ser de ley desde hace mucho tiempo. Porque, ¿de verdad a alguien le puede molestar que haya paridad en las listas electorales o entre los cargos públicos?
Como yo creo que nadie se atrevería a contestar que sí, al menos en público, lo habitual en estos casos es que salgan a relucir tópicos machistas como “las cuotas” y otros por el estilo.
La igualdad no es una amenaza para nadie. Al contrario, es una muestra de progreso de la sociedad. Se dirá que no es necesario intervenir desde las administraciones para hacer leyes, y que ya se igualarán las cosas por sí solas. No podemos conformarnos con eso. A poco que miremos a nuestro alrededor vamos a ver ejemplos de que no existe en nuestra sociedad una igualdad real entre hombres y mujeres. No necesitamos recurrir a las estadísticas, solo hace falta pensar en amigos, compañeros de trabajo, en las personas que tenemos a nuestro alrededor…
Yo veo que son las mujeres quienes están pendientes de la lista de la compra, de si el niño o el abuelo tienen que tomar el medicamento, de todas esas cosas de las que nadie se ocupa… Sí, sí, claro que muchas tienen “ayuda”, pero es que no es eso. No se trata de cargar la responsabilidad sobre otro y luego ayudarle. Lo que hay que hacer es compartirla. Estar pendiente también, vamos.
Y si pedimos a los gobiernos que hagan leyes y más leyes para cambiar otras formas de discriminación que no nos gustan, yo me pregunto cómo podemos oponernos a que se haga eso mismo con algo que afecta a la mitad de la población. No encuentro respuestas aceptables. Es más, prefiero creer que no pueden ser verdad las que se me ocurren. Siendo una sociedad democrática como esta, nosotros votamos a unas personas creyendo que pueden representarnos, en mi caso para hacer una sociedad más justa, y no creo que tengamos que esperar a que vengan “golpes del destino”, como si de milagros se tratasen, para cambiar algo como una igualdad de género que podríamos haber realizado hace mucho, mucho tiempo.