Inauguración con mensaje
01/10/2010 - 09:45
Editorial
El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, inauguraba ayer en Zaorejas, el Centro de Interpretación del río Tajo. Con este centro se pretende contribuir a la difusión de valores medioambientales entre toda la sociedad, especialmente entre los jóvenes.
Nadie puede dudar de que la infraestructura en sí puede tener relevancia a la hora de inculcar el amor por un río y por una zona como la del Alto Tajo, aunque lo realmente destacable, ayer, fueron las declaraciones del presidente regional sobre el trasvase Tajo-Segura. No se podía haber elegido ni mejor lugar ni mejor fecha para poner los puntos sobre las ies. Mientras en Levante la sociedad se echa a la calle en defensa del mantenimiento del trasvase, en Castilla-La Mancha se recrudece el enfrentamiento político. El contraste pone sobre la mesa la necesidad de una unidad castellano-manchega que, a pesar de haber tenido ciertos amagos en el ámbito político, no llega a fructificar. Parece increíble que argumentos con tanto peso como el agua para todos, pero no para todo, que el presidente Barreda ha repetido hasta la saciedad, aún no haya conseguido calar en una sociedad que, bajo la sombra de unos políticos divididos entre los intereses partidistas y los de la tierra, se resiste a salir a la calle para dejarse oír. Quizá la resignación de los años haya paralizado toda iniciativa de protesta, neutralizada por décadas de expolio del agua del Tajo. Sin embargo, tras haber sufrido años de sequía, como los últimos vividos, los alcarreños no pueden dejar de levantar su voz para reclamar unánimemente algo que por derecho tienen y que es el hecho de que haya agua para todos, pero, sobre todo y sin discusión, para la cuenca cedente. Quizá ha llegado el momento de dejar a un lado las trifulcas políticas y buscar un consenso social de peso que sea capad de sacar a los castellano-manchegos a la calle para defender lo que, por derecho, pertenece a esta región.