Investigar el cáncer

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
Contra el cáncer se puede luchar. Y muchas veces, incluso, ganar la batalla. Con ese convencimiento la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) de Guadalajara celebró ayer su tradicional cuestación desplegando una treintena de mesas petitorias por los barrios de la capital. Buscar la implicación social es también un modo de favorecer la aceptación de la enfermedad.
Una dolencia, el cáncer, que es ya la primera causa de muerte en España, por delante de las enfermedades cardiovasculares. De hecho, supone el 25% del total de los fallecimientos que se producen al año, de ahí que sea considerado uno de los problemas de salud de mayor relevancia social e impacto económico. Pese a ello, España se sitúa en la cola de Europa en la inversión oncológica. Aunque el Sistema Nacional de Salud garantiza a los pacientes una asistencia de calidad que sitúa a España en los primeros puestos de acceso a los tratamientos, la escasa inversión en programas de investigación oncológica impide desarrollar todo el potencial que el sistema posee. Los ensayos clínicos independientes realizados en España en los últimos años no superan el 20% del total de la investigación clínica y uno de cada cuatro han sido promovidos por grupos científicos cooperativos.
No podemos olvidar que nuestro país se coloca en la cola de la investigación a pesar de que en la lucha contra el cáncer, hay dos aspectos muy importantes para los pacientes: la velocidad en que las novedades terapéuticas son introducidas en el sistema sanitario y el acceso a los tratamientos experimentales. Los pacientes españoles se benefician del alto nivel asistencial de los hospitales españoles, pero todos los expertos coinciden en que podrían mejorar si aumentase la inversión en investigación.
Investigar el cáncer supone un importante desafío, por su complejidad e impacto social y necesita una aportación económica importante por habitante y año. Pero lo importante es asumir ue la investigación es una responsabilidad social compartida que requiere de la implicación de todos: autoridades, sistema sanitario, empresas, sociedad y medios de comunicación.