Jornadas de reflexión

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
ENRIQUE G.JORDÁ - PERIODISTA
Nos hemos definido. Una vez más, en el mundo democrático que nos asiste, hemos ejercido nuestro derecho a elegir a quien nos va a “dirigir” durante los próximos cuatro años. Decía Charles Bukowski, con cierto sarcasmo, que: “la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”.
Existen multitud de frases hechas respecto a la democracia, pero lo cierto es que el resultado de las votaciones ha sido claro y no admite a error. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ha ganado el derecho a seguir, responsablemente, gobernando este país. Es lo que ha elegido la mayoría de ciudadanos y el hecho soberano hay que admitirlo democráticamente.

Ahora es cuando verdaderamente se debería reflexionar, y de hecho, parece que así va a suceder. Fundamentalmente lo deberían hacer todos los grupos políticos, también los ganadores, y más aún, aquellos que han visto mermadas sus aspiraciones en una u otra determinada jurisdicción; es decir, todos. La reflexión es buena y saludable antes de los comicios, cuando una vez diseñadas, debatidas y meditadas las distintas líneas de estrategia, precisamente para otorgar el poder, se evalúan y se votan por los ciudadanos. Pero una vez realizada la elección, corresponde entrar en detalle y reflexionar a los dirigentes de los partidos, tanto a los ganadores como a los perdedores.

La reflexión está sobre la mesa y corresponde a la clase política, el tomarse su buen tiempo para meditar sobre el presente y fundamentalmente sobre el futuro de nuestro país y de sus ciudadanos. ¡No lo tienen fácil! Se discrepará de muchas cosas, desde la ley electoral hasta el porqué de la pérdida de credibilidad en municipios que se creían ganados, pero la realidad cotidiana se sucede al margen de elecciones. Las palabras siempre se las lleva el viento y hemos asistido a un tiempo pletórico de promesas verbales. Los hechos determinan nuestra inmediatez. La vida continúa en un mundo demasiado grande para poder abarcarlo y seguimos, más que nos pese, a expensas de un desarrollo global en donde nadie sabe lo que ocurrirá mañana.

Contrariamente a lo que se piensa, los llamados “idus de marzo” celebrados por los romanos el día 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre y el día 13 de los meses restantes, significaban buenos augurios para el pueblo y sus gobernantes. Fundamentalmente por el comienzo de una nueva etapa estacional que al margen de las elecciones y con todos sus atributos, ella tiene verdaderamente la palabra. Esperemos que así sea.