Joven y emprendedor
01/10/2010 - 09:45
Editorial
Ser joven y emprendedor es una doble heroicidad en los tiempos que corren. Por ello cualquier apoyo es bien venido, más ante una coyuntura económica en la que el autoempleo se puede acabar convirtiendo en la única salvación para una generación que tendrá que enfrentarse a un recrudecimiento en el mercado laboral.
Para impulsar esta creación de empresas, la Asociación de Jóvenes Empresarios de Guadalajara (AJE) ha vuelto a convocar la VI edición de los premios Joven Emprendor/a y Joven Empresario/a de la provincia de Guadalajara. Un certamen que de nuevo vuelve a concitar un extraordinario interés como iniciativa que pretende ayudar a la creación empresarial y al fomento del empleo entre los jóvenes valores de nuestra provincia. Aunque los premios cuentan ya con una reconocida trayectoria, lo cierto es que en la actualidad su convocatoria viene a reafirmar la cultura de emprendimiento que viene a contribuir con el crecimiento y fortalecimiento del tejido empresarial de la provincia además de potenciar la innovación, el desarrollo tecnológico y la competitividad, incidiendo en la sostenibilidad y la creación de trabajo. No hay que olvidar que en España la expansión de la figura del emprendedor no tiene sólo perfiles de éxito y excelencia empresariales, sino también de supervivencia y autoempleo. La fragilidad de una gran parte del empleo provincial, con una importante dependencia de la construcción y los servicios, nos ha habituado a que una parte importante de los jóvenes deba desarrollar iniciativas autónomas y empresariales no ya para generar un proyecto empresarial solvente o prometedor, sino sencillamente para encontrar un medio de vida. El emprendedor en el terreno de la práctica encuentra retos y dificultades para las que son necesarias actitudes y competencias que van mas allá de la idea motora y del empuje necesario para arrancarla. Convertirse en empresario, no es sencillo desde el punto de vista técnico y competencial, y esa dificultad se incrementa si a ello se suma la juventud. Por eso, todas las iniciativas que incentiven estas prácticas, como los concursos convocados por AJE, son de agradecer.
A ello hay que añadir el efecto disuasorio que ejercen los costes fiscales y laborales de la emergencia como estructura empresarial,
A ello hay que añadir el efecto disuasorio que ejercen los costes fiscales y laborales de la emergencia como estructura empresarial,