La Alcarria, más que una marca de calidad

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
EMMA JARABA - PERIODISTA
Quien más y quien menos, fuera de las fronteras provinciales, tiene referencias de La Alcarria, la tierra que universalizó hace más de medio siglo Camilo José Cela en su libro, uno de los mejores libros de viaje de la literatura. Nos identifican con la miel y los meleros que por los barrios de Madrid y de otros puntos de la geografía nacional vendían a viva voz tan dulce manjar. Pero La Alcarria tiene mucho más que mostrar y no se ha sabido vender para ganar la atención del público.
El tirar cada uno para lo suyo es lo que a veces trae, pero aún así hoy en día ya encontramos a La Alcarria incluida en una ruta turístico literaria de Castilla-La Mancha y hace unos días, con motivo de la celebración en la villa de Pastrana de la Feria Regional Apícola, la puesta en marcha de una nueva ruta turística vinculada a los productos regionales con denominación de origen, en el caso de Guadalajara al olor, color y sabor de la miel. Otro motivo más para dar a conocer estas tierras, sus paisajes, su rico patrimonio arquitectónico y cultural, o sus viejas costumbres y tradicional gastronomía.
Los empresarios del sector agroalimentario, muy arraigado en esta comarca, encontraron en la denominación La Alcarria, la mejor marca de identidad para sus productos. Con la excepción del caso de los vinos de Mondéjar, la miel, el aceite y próximamente el cordero, los productores han sabido encontrar la identificación adecuada para unos productos que da la tierra y que se comercializan en el mercado como alimentos naturales, elaborados combinando las técnicas tradicionales y las nuevas formas de producción. Desde las denominaciones se trabaja la posibilidad de poder promocionar de forma conjunta estos alimentos de la tierra y presentarse al consumidor como una marca de calidad vinculada a una comarca de larga historia, que guarda sus tradiciones gastronómicas y culinarias, que les espera para acercarse a su paisaje de páramos y vegas, de campos de cereal, olivo, girasol, viña, todo ello aromatizado por el tomillo, el romero o el espliego.

En todo un reto se convierte conseguir que La Alcarria sea algo más que un buen libro de viajes, algunos ya la descubrieron hace tiempo y se quedaron por estas tierras de andar y ver, pero todavía quedan otros a lo que conquistar, el paladar puede ser un buen gancho.