La Casa de Acogida y Centro de Emergencias
01/10/2010 - 09:45
CARTAS AL DIRECTOR
Sonia Inés Díaz- Asesora Jurídica del Centro de Urgencias y de la Casa de Acogida de Guadalajara (mi contrato sigue vigente, aunque no perciba salario por ello, y me sea imposible acudir a mi Centro de trabajo)
Después de leer la entrevista realizada a la Directora del Instituto de la Mujer, Ángela Sanroma, había elaborado un escrito lleno de fechas, datos y pruebas que contradecían lo que ella se empeña en transmitir a la ciudadanía.
Después lo he pensando mejor, y quizá sea que ella no sepa lo que ha pasado en realidad durante estos últimos años en las Casas de acogida de Guadalajara. Quizá la información que ella ha recibido sea incorrecta. Quizá no se ha preocupado de conocer todo lo sucedido y cómo ha sucedido. Así que si quiere los datos estaré encantada en contrastarlos con ella, también se los haré llegar a quién realmente tenga interés en conocer lo sucedido.
Sinceramente no creo necesario hacerlos públicos, dado que las propias explicaciones de la directora son surrealistas y nada creíbles. Si la Asociación Opañel iba a mantener todos los puestos de trabajo, las retribuciones, los horarios, etc, entonces, ¿qué problema había?¿por qué estamos pasando por esto (los recursos y las trabajadoras)?. No hay nadie que se lo crea, ni ella misma que a última hora llegaba a ofrecer algún puesto de trabajo inexistente, como último intento.
Me siento decepcionada de un Instituto de la Mujer, cuyos fines he creído y defendido durante más de 5 años. Engañada por un Servicio Provincial que abogaba a nuestra profesionalidad para la continuidad de los recursos, en fin, parece que sólo importa el número de mujeres atendidas y los datos del SICEM, y poco la calidad de esa atención. Da igual que se dé en las capitales de provincia (tal y como dice la Ley) o a tantos kilómetros. A mí no me parece que de igual, y a otras personas que me consultan, aun a día de hoy, tampoco parece que les de igual. Confío que esto pasará, igual que tarde o temprano se resolverá nuestra situación laboral y económica. Confío en que las mujeres tengan en Guadalajara los Servicios de Acogida a los que tienen derecho.
Me congratula que en algo me hayan hecho caso. En una reunión con Angela Sanroma (si, ella estuvo presente en las negociaciones, junto con la Coordinadora Provincial y una asesora) le insistí en que debería hacer pública la convocatoria de subvención. Ahora tal y como ella dice, la nueva entidad que gestione tiene que pasar por una serie de tramitación administrativa necesaria. Sigo pensando que si hubiera seguido el procedimiento administrativo cuando dice conocer la denuncia formal de AEDUCA, los Centros no hubieran sido cerrados. Nunca es tarde.
Las mujeres se merecen calidad en la atención, garantía de continuidad y estabilidad de los Recursos, y eso se consigue, entre otras cosas, a través de los principios de actuación de la Administración Pública, entre los que están la transparencia y la participación.
Espero que sean muchas las solicitudes que reciban y que los recursos de Guadalajara tengan la gestión que merecen. Que tomen medidas para que situaciones como la ocurrida no vuelvan a repetirse. Esto no ha sido un conflicto laboral, sino una falta de previsión por el Instituto de la Mujer (o una previsión a su manera).
Por último agradecer a UGT el apoyo prestado, de no haber estado no hubiéramos sido informadas de nada de lo que estaba ocurriendo. A las compañeras, asociaciones e instituciones que muestran su apoyo en secreto por motivos obvios. También, aunque suene a tópico, a mi familia y amistades que han padecido lo suyo durante más de un año. Y sobre todo a las todas las mujeres que he conocido durante estos años y que cada una de ellas me ha enseñado mucho acerca de valor, valentía y superación personal.
Sinceramente no creo necesario hacerlos públicos, dado que las propias explicaciones de la directora son surrealistas y nada creíbles. Si la Asociación Opañel iba a mantener todos los puestos de trabajo, las retribuciones, los horarios, etc, entonces, ¿qué problema había?¿por qué estamos pasando por esto (los recursos y las trabajadoras)?. No hay nadie que se lo crea, ni ella misma que a última hora llegaba a ofrecer algún puesto de trabajo inexistente, como último intento.
Me siento decepcionada de un Instituto de la Mujer, cuyos fines he creído y defendido durante más de 5 años. Engañada por un Servicio Provincial que abogaba a nuestra profesionalidad para la continuidad de los recursos, en fin, parece que sólo importa el número de mujeres atendidas y los datos del SICEM, y poco la calidad de esa atención. Da igual que se dé en las capitales de provincia (tal y como dice la Ley) o a tantos kilómetros. A mí no me parece que de igual, y a otras personas que me consultan, aun a día de hoy, tampoco parece que les de igual. Confío que esto pasará, igual que tarde o temprano se resolverá nuestra situación laboral y económica. Confío en que las mujeres tengan en Guadalajara los Servicios de Acogida a los que tienen derecho.
Me congratula que en algo me hayan hecho caso. En una reunión con Angela Sanroma (si, ella estuvo presente en las negociaciones, junto con la Coordinadora Provincial y una asesora) le insistí en que debería hacer pública la convocatoria de subvención. Ahora tal y como ella dice, la nueva entidad que gestione tiene que pasar por una serie de tramitación administrativa necesaria. Sigo pensando que si hubiera seguido el procedimiento administrativo cuando dice conocer la denuncia formal de AEDUCA, los Centros no hubieran sido cerrados. Nunca es tarde.
Las mujeres se merecen calidad en la atención, garantía de continuidad y estabilidad de los Recursos, y eso se consigue, entre otras cosas, a través de los principios de actuación de la Administración Pública, entre los que están la transparencia y la participación.
Espero que sean muchas las solicitudes que reciban y que los recursos de Guadalajara tengan la gestión que merecen. Que tomen medidas para que situaciones como la ocurrida no vuelvan a repetirse. Esto no ha sido un conflicto laboral, sino una falta de previsión por el Instituto de la Mujer (o una previsión a su manera).
Por último agradecer a UGT el apoyo prestado, de no haber estado no hubiéramos sido informadas de nada de lo que estaba ocurriendo. A las compañeras, asociaciones e instituciones que muestran su apoyo en secreto por motivos obvios. También, aunque suene a tópico, a mi familia y amistades que han padecido lo suyo durante más de un año. Y sobre todo a las todas las mujeres que he conocido durante estos años y que cada una de ellas me ha enseñado mucho acerca de valor, valentía y superación personal.