La cuesta se hace más dura
Todos los años enero suele empezar y continuar con eso que hemos dado en llamar la famosa tristemente cuesta de enero Desde hace ya algunos años casi perdidos en su cómputo, vino la crisis y la cuesta ya se convirtió en un muro a escalar. Sólo los gobernantes de turno como parece normal hablan de que se divisa cierta mejoría o tendencia. Ignoramos si la posición desde la que la miran es la que hace que no coincida con la perspectiva que la gran mayoría la percibe. Para los que tienen un sueldo más o menos fijo suele contemplarse de muy diferente manera de quien la observa desde una situación de paro y divisando el trabajo tan a lo lejos que la esperanza y muy grande es o parece ser el aliciente que le dé cierto optimismo. Y así pasan los días y los meses y hasta los años. Si algo parece divisarse de mejoría en la situación se convierte pronto en uno de esos espejismos que dicen suelen darse por las interminables arenas de los desiertos. Dicho esto, cada cual puede imaginarse y pensar en ese futuro que todos deseamos mejor y que ansiamos con impaciencia cada año que comienza. No queremos caer en un mayor pesimismo del que la gran mayoría anda ya preso, pero es que no podemos por menos que recordar los versos del soneto de Quevedo cuando dice aquello de y no encontré donde posar los ojos que no me recordaran destrucción y ruina Los que gobiernan tienen la obligación de decir que las cosas van mejor y más si la perspectiva de elecciones se divisa próxima. Pero la realidad parece dejar pequeño al optimismo y más todavía cuando observas que las distintas opciones políticas miran con lentes de color distinto. ¡Qué tendrá el poder que incluso en las peores circunstancias es ansiado! o tal vez sean esas circunstancias las que más atraigan a muchos hacia él, Lo peor es que así pasan los días como en el conocido tango. Responsables de estas situaciones seguramente seamos todos, pero seguramente lo serán más quienes dirigen el cotarro y ponen empeño en continuar dirigiéndolo. Que este año sea propicio para todos y en lo que cada uno desee y también para la siempre necesaria economía, sin olvidar la presencia siempre de la buena salud.