La economía del espárrago

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Lejos de mantenerse como una simple delicatessen cuplinaria, los espárragos verdes de Guadalajara son algo más que un plato típico de nuestra gastronomía. Antes de que un buen plato llegue a la mesa, es necesario que alguien se preocupe por conseguir la materia prima, elaborarla y comercializarla.
Es el momento en el que entran en juego las empresas dedicadas a la alimentación, las empresas agroalimentarias. Un sector de gran importancia en la provincia de Guadalajara que, como muchos, precisa también de los apoyos administrativos para poder evolucionar de la mejor manera posible. Localidades como Torre del Burgo o Yunquera ven en estas plantaciones una subsistencia alternativa que, aunque de forma temporal, mantiene la economía doméstica de muchas de las familias que residen en esos y otros municipios. La mano de obra inmigrante, en forma de temporeros, es la encargada de la recogida de un producto que no puede esperar en el campo. Sin embargo, y a pesar de lo floreciente del sector, las pequeñas empresas no pueden subsistir sin apoyo. El pasado mes de febrero, la Consejería de Agricultura publicaba la orden por la que se regulan las ayudas para el aumento del valor añadido de los productos agrícolas y el fomento de la calidad agroalimentaria (FOCAL) durante el período 2008-2013. Estas subvenciones pretenden fundamentalmente aumentar el valor añadido generado por las empresas agroalimentarias a través de la innovación en los productos, procesos y tecnologías, la mejora de la calidad y el rendimiento de las producciones, la mejora de la comercialización y el incremento de la competitividad de los productos en el mercado. Sólo de ese modo se podría llegar a consolidar una economía que aunque crece de manera sostenida se tiene que enfrentar a las grandes dificultades de un mercado, cada día, más competitivo.