La España seca

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
La ausencia de lluvias que sufre la provincia desde el otoño y los malos registros pluviométricos desde enero han vuelto a encender las alarmas en torno al agravamiento de la sequía que padece Guadalajara desde hace años y que parece se prolongará en este 2008. Los expertos advierten que la previsión es negativa y todas las señales nos llevan a temer que el año será muy seco.
Existen, además, dos fenómenos externos que confirman las previsiones negativas, como son el hecho de que ha aparecido la corriente de la Niña en el Pacífico Sur y cuando éste fenómeno aparece se producen sequías en España y, por otro lado, 2007 fue de fuerte sequía en el Cantábrico, lo que suele derivar al año siguiente en sequía generalizada en la península, como ya sucedió en 1990.
España podría vivir el semestre hidrológico más seco de los últimos 60 años, salvo que se registre, de aquí a final de mes, una media de 20 litros por metro cuadrado, algo que no es previsible. El año hidrológico comenzó en octubre y el primer semestre se cumplirá a finales de febrero.
La buena noticia es que a pesar de la sequía, se mantiene la garantía de suministro de agua para uso humano aunque la situación de los embalses empieza a ser preocupante. La reserva de agua en la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, registró la pasada semana un descenso de dos hectómetros cúbicos y se sitúa en 279 hectómetros cúbicos, el 11,27 por ciento de su capacidad total, que es de 2.474. La situación de los pantanos de la cabecera del Tajo es una buena muestra de la excepcional sequía que aturde a las reservas de agua en España. Se demuestra que debajo de la polémica política subyace una realidad física que sólo tiene una explicación científica y técnica y, por supuesto, una sola solución: reducir el consumo de agua.