01/10/2010 / 09:45
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La gran mentira


Por: JULIA NAVARRO
Hizo bien en intentar ese fin dialogado con los terroristas, pero nada le justifica el que posteriormente nos engañara
El pasado fin de semana, el diario El Mundo publicaba una espléndida entrevista hecha por su director al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La entrevista no tiene desperdicio y es un retrato muy interesante del entrevistado y del entrevistador.
Son muchas las cuestiones abordadas por el presidente sin duda dignas de comentario, pero en mi opinión lo más relevante de toda la entrevista es la naturalidad con que Rodríguez Zapatero admite que él y su gobierno nos han engañado. Me refiero a la revelación que hace sobre cómo continuó negociando con ETA después del atentado de la T4 del aeropuerto de Barajas de Madrid. El presidente cuenta que siguió negociando porque así se lo pidieron desde instancias internacionales, y que lo hizo sin mucho convencimiento pero lo hizo.

Yo no sé si el presidente se ha olvidado de las declaraciones solmenes negando que después del atentado su gobierno estuviera negociando con ETA, y no digamos de las declaraciones del titular de Interior, Pérez Rubalcaba, comprometiendo igualmente su palabra y zarandeando a la oposición que sospechaba que se estaba negociando.
Ya digo que o bien el presidente se ha olvidado de lo que decían él y sus ministros después del atentado o simplemente se cree que los ciudadanos somos tontos y tanto nos da una cosa que otra, o que no tenemos memoria. Verán, he escrito en numerosas ocasiones que el presidente hizo bien intentando un fin dialogado de la violencia, que su obligación era, lo mismo que hicieron sus antecesores, intentarlo, y que lógicamente había que darle un margen de confianza para gestionara ese diálogo como creyera más conveniente y eficaz...
Soy de las que sentí sinceramente que ETA rompiera la tregua y volviera a las andadas, y desde luego la ruptura de la tregua es solo achacable a los delirios paranoicos de los terroristas.

Ahora bien, lo que me parece inaceptable es la mentira. El presidente, insisto, hizo bien en intentar ese fin dialogado con los terroristas, pero nada le justifica el que posteriormente nos engañara. Después del atentado de la T4 aseguró que se habían acabado los contactos, y el titular de Interior denostaba a quien osara decir lo contrario, ahí están las actas de las sesiones parlamentarias, o las declaraciones en los medios de comunicación. Los políticos en general tienden a tratarnos a los ciudadanos que, en definitiva, somos sus jefes porque gobiernan en nuestro nombre, como a menores de edad que no se les puede decir lo que hacen precisamente en nuestro nombre.

Un político puede equivocarse al adoptar determinadas decisiones, nadie esta exento de un error, pero lo que no puede hacer es mentir. En otro país si a un presidente se le pilla en una mentira no se le da chance para que diga otra, pero aquí parece que no tiene consecuencias políticas. Eso sí, a Zapatero no le debería de sorprender que haya muchos miles de ciudadanos que nunca más le crean en nada de lo que diga porque si una vez dijo que ya no negociaba con ETA y seguía haciéndolo, no es descartable que lo vuelva a hacer mientras solemnemente asegura lo contrario. Pero ya digo, que lo que más me sorprende es el desparpajo con el que parece haber reconocido la gran mentira.

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