La huelga se nota

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Transportistas y camioneros españoles iniciaron ayer un paro indefinido en protesta por la subida de los precios del gasóleo, que este año se ha encarecido ya más de un 20 por ciento.
Aunque la huelga no es mayoritaria y algunas provincias, como Guadalajara, los transportistas no se sumaron al paro, los temores al desabastecimiento de alimentos en supermercados y comercios se han extendido por España, y como no podía ser de otro modo, han llegado hasta la provincia. Gasolineras atestadas de coches que pugnaban por unos litros de combustible o supermercados con colas inusualmente largas en un lunes cualquiera se convertían ayer en claros síntomas de que el pánico empezaba a cundir en la sociedad alcarreña. Quizá, las imágenes que durante el fin de semana se pudieron ver en los medios de comunicación de grandes supermercados, con más personas de lo habitual, provocaron un efecto en cadena que sirvió para que la huelga se dejase notar en Guadalajara.
Agricultores, pescadores y transportistas llevan ya semanas exigiendo ayudas y una bajada de los impuestos que el Estado español aplica a los derivados del petróleo sin los que ellos no pueden llevar a cabo sus actividades. Nadie niega que la subida del combustible representa un grave problema para las empresas que dependen del uso masivo de maquinaria. Lo que se discute es si los costes del petróleo hay que trasladarlos en los precios a toda la sociedad, o si hay que privilegiar a ciertos sectores -transportistas, agricultores y pescadores- en detrimento de las restantes actividades o de las economías privadas. La situación no es de fácil solución pero, a tres meses de las últimas elecciones generales que mantuvieron en el Gobierno al presidente Rodríguez Zapatero, la intervención se antoja necesaria.