La marginación de los periodistas
01/10/2010 - 09:45
ANFITEATRO
ANTONIO PAPELL
El papel de los periodistas en esta campaña electoral está bajo mínimos. Y ello comienza a irritar a la profesión. En el debate del pasado lunes, ni un solo detalle fue dejado al azar. Todo acordado y delimitado, coaccionando la libertad del moderador. Manuel Campo Vidal tuvo que limitarse a ser un mero cronometrador.
El ejercicio periodístico reducido a la mínima expresión. Las antípodas del debate estadounidense, donde el periodista ejerce como tal, libre para preguntar e intervenir, y donde se han producido casi una cincuentena de debates sólo en las primarias. Y sin embargo, "la función de los periodistas es la de explicar a la sociedad lo que pasa. Y esa función les exige preguntar e intervenir en el proceso de debate", explicaba ayer Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). El protagonismo de Campo Vidal en el primer debate se limitó a una retórica introducción de rigor. Pero no acaba aquí la postergación: un informe publicado ayer revela que PP y PSOE impiden a los periodistas grabar a los líderes en las caravanas electorales, y ni siquiera tienen fácil acceso a ellos. Las señales de tv de los mítines son asimismo proporcionadas por los partidos, que se aseguran así de que no se cuele cualquier "error". Los mítines son 'marketing' y los periodistas, 'correas de transmisión', afirman los expertos electorales... Abundan además las ruedas de prensa sin preguntas, como si se quisiera eliminar incómodos testigos de vista o eludir asuntos embarazosos... La democracia peligra si se establecen barreras entre la política y la opinión pública.