La ministra embarazada
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
Juan Luis Francos - Escritor
Que el presidente del gobierno nombre ministro a una mujer no tiene nada de particular. Que la mujer esté embarazada tampoco. Que una mujer embarazada ocupe la cartera de ministro de Defensa es nuevo, pero encaja en las actuales normas del juego. Hasta ahí todo vale.
Que, hombre o mujer, nada más prometer el cargo se dedique a pasear su cuerpo por los distintos puntos del extranjero donde el ejército tiene destacamentos, dedicando más tiempo a las fotografías y a poses propagandísticas que a las tropas, ya no parece tan normal.
Cuando le llegue el parto, que por lo abultado de su vientre no tardará, inevitablemente va a estar un tiempo apartado de la actividad y será su segundo quien se haga cargo del ministerio. ¿No sería, pues, más lógico que este segundo fuera quien hubiera hecho los viajes y que ella se encargara de su despacho?
Carme, en la región catalana, y Carmen en España, no hubiera perdido el tiempo quedándose en el ministerio, viendo los problemas de la tropa, suboficiales, oficiales, jefes y generales, que los tienen, y no pocos, como, por ejemplo, los sueldos. Revisando el lamentable estado del material, enterándose de que la mayoría de los BMR tienen más de treinta años; de cómo está el material de aviación y el de la Marina. Cambiando impresiones sobre cómo actuar en caso de que unos piratas secuestren un barco de pesca español, haciendo respetar nuestra posición en esos mares. Viendo presupuestos y necesidades para actualizar el anticuado armamento y dotándolo, sobre todo en su parque móvil, de más elementos de seguridad. Viendo como reforzar, no es tan difícil, el sistema informático del ministerio que, según ella, se viene abajo en cuanto cuatro soldados o funcionarios entran en Internet. Parece de risa pensar que al Ministerio de Defensa de la Nación española se le venga abajo su red informática porque sus trabajadores consultan Internet y que lo único que se le ocurra es prohibirles el acceso a esa red en vez de potenciar un sistema de defensa tan imprescindible como es la comunicación.
Mi amigo Heliodoro, muy inteligente él, opina que ser ministro de España es algo tan grande que no debiéramos de permitirles tales veleidades, que la Chacón tendrá tiempo para todo, pero que haga cada cosa a su debido tiempo. La mayoría de las mujeres trabajan hasta el mismo día del parto, pero en opinión de Heliodoro el único fin del viaje de la Chacón fue exhibirse para que su foto, con barriguita incluida, diera la vuelta al mundo. Pero de resultado de su trabajo ¿Qué? Nada. Parte de la tropa que fue a visitar ya ha empezado a manifestar su descontento. La hija de catalana y almeriense aún no está hecha, le falta algún hervor.
Cuando le llegue el parto, que por lo abultado de su vientre no tardará, inevitablemente va a estar un tiempo apartado de la actividad y será su segundo quien se haga cargo del ministerio. ¿No sería, pues, más lógico que este segundo fuera quien hubiera hecho los viajes y que ella se encargara de su despacho?
Carme, en la región catalana, y Carmen en España, no hubiera perdido el tiempo quedándose en el ministerio, viendo los problemas de la tropa, suboficiales, oficiales, jefes y generales, que los tienen, y no pocos, como, por ejemplo, los sueldos. Revisando el lamentable estado del material, enterándose de que la mayoría de los BMR tienen más de treinta años; de cómo está el material de aviación y el de la Marina. Cambiando impresiones sobre cómo actuar en caso de que unos piratas secuestren un barco de pesca español, haciendo respetar nuestra posición en esos mares. Viendo presupuestos y necesidades para actualizar el anticuado armamento y dotándolo, sobre todo en su parque móvil, de más elementos de seguridad. Viendo como reforzar, no es tan difícil, el sistema informático del ministerio que, según ella, se viene abajo en cuanto cuatro soldados o funcionarios entran en Internet. Parece de risa pensar que al Ministerio de Defensa de la Nación española se le venga abajo su red informática porque sus trabajadores consultan Internet y que lo único que se le ocurra es prohibirles el acceso a esa red en vez de potenciar un sistema de defensa tan imprescindible como es la comunicación.
Mi amigo Heliodoro, muy inteligente él, opina que ser ministro de España es algo tan grande que no debiéramos de permitirles tales veleidades, que la Chacón tendrá tiempo para todo, pero que haga cada cosa a su debido tiempo. La mayoría de las mujeres trabajan hasta el mismo día del parto, pero en opinión de Heliodoro el único fin del viaje de la Chacón fue exhibirse para que su foto, con barriguita incluida, diera la vuelta al mundo. Pero de resultado de su trabajo ¿Qué? Nada. Parte de la tropa que fue a visitar ya ha empezado a manifestar su descontento. La hija de catalana y almeriense aún no está hecha, le falta algún hervor.